En Uganda se realiza actualmente una conferencia internacional de cuatro días sobre el llamado síndrome del cabeceo, con el fin de entender mejor a la misteriosa enfermedad. Cerca de 120 científicos de distintos países del mundo trabajan para encontrar la causa de la enfermedad que está poniendo a prueba a una comunidad en busca de respuestas sobre por qué ataca principalmente a niños de entre 5 y 15 años de edad, por qué sólo en algunas comunidades y si es contagiosa.
El presidente Yoweri Museveni ha alertado a la población: “El ébola se propaga mediante el contacto, cuando uno toca físicamente a otra personas. Eviten estrechar las manos (de otras personas) porque el sudor de las manos puede causar problemas”.
Museveni también pidió a la población que “no prenda fuego al cuerpo de una persona que murió con síntomas que parecen de ébola. En lugar de eso, llamen a los trabajadores de salud porque ellos saben cómo hacerlo. Eviten la promiscuidad, porque esta enfermedad se puede transmitir por vía sexual”.
Por lo menos siete doctores y 13 trabajadores de salud en el hospital Mulago, de Kampala, están en cuarentena después de que “por lo menos uno o dos casos” fueran llevados a ese hospital.
De acuerdo con la ministra de Salud, Christine Ondoa, la última persona que muy probablemente murió en Kampala por causa del virus era una trabajadora del área de la salud que atendió a pacientes con ébola en la región occidental de Kibale, a unos 200 km de Kampala y a unos 50 km de la frontera con la República Democrática del Congo. El responsable ugandés para el control de enfermedades, Dennis Lwamafa, dijo que aún se esperaban los resultados de los exámenes de laboratorio, pero “se presume” que ella murió por el ébla.





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