CON FIRMA PROPIA

“30 AÑOS DE DEMOCRACIA – 30 AÑOS DE TRABAJO SOCIAL” POR D. NORBERTO ALAYÓN.

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D. NORBERTO ALAYÓN ES PROFESOR TITULAR DE TRABAJO SOCIAL EN LA UNIVERSIDAD DE BUENOS AIRES.

En esta exposición nos proponemos resaltar lo que nosotros mismos hemos escrito en estos últimos 30 años sobre democracia y sobre Trabajo Social, mencionando las fechas respectivas. Las diversas reflexiones que consignamos a continuación están publicadas en distintos libros y revistas.

(En Junio de 1984). Congreso Nacional de Estudiantes de Trabajo Social – Tucumán

Recién salidos de la noche oligárquica, que devastó al país durante casi ocho años, ya están dispuestos los estudiantes de Trabajo Social, a testimoniar su vocación de intervenir en el destino de la profesión. Y en lo específico de su actuación en el proceso educativo, sin duda estarán prestos a contribuir a recuperar la perspectiva de una Universidad democrática, de rigor científico y de adecuada respuesta a las necesidades nacionales.

Sabemos que el Trabajo Social se reconoce a sí mismo como una disciplina científica tendiente a lograr o contribuir al bienestar social. Pero una interpretación ingenua de ese objetivo -legítimo y justo por cierto- nos puede hacer olvidar que la no existencia de bienestar social se explica por nuestra situación de país dependiente y expoliado.

También sería ingenuo y determinista creer que nada podemos hacer por el bienestar social y por el país, hasta tanto no logremos la emancipación. No se trata, entonces, de postergar acciones en favor de los sectores que soportan padecimientos concretos, cuya resolución no puede ni debe esperar, ante el futuro logro de una situación mejor.

La acción profesional, que intente críticamente abordar y dar respuestas a los problemas sociales, encarada simultáneamente con objetivos más totalizantes, constituye un aporte -sin duda- a la causa de la construcción de una sociedad más justa.

Recordemos, entonces, que los sectores desposeídos no necesitan integrarse a un orden social que los introdujo y los mantiene en la miseria; lo que necesitan es cambiar ese orden social para dejar de ser pobres y marginados.

La interrupción del funcionamiento constitucional del país (es decir la ausencia de democracia), no sólo paralizó el desarrollo de la profesión, sino que la retrotrajo a modalidades y concepciones nefastas, alejadas de los sectores necesitados. El tremendo retroceso sufrido fortaleció la reaparición y avance de las concepciones más reaccionarias de la profesión.

La práctica profesional se alejó abismalmente de los intereses de los sectores populares y el debilitamiento de la formación profesional supo acompañar armónicamente el cruel período de atraso general.

Lo acontecido nos permite visualizar, con absoluta claridad, que el Trabajo Social -como cualquier otra disciplina- no constituye una categoría abstracta, que funciona independientemente de las determinaciones histórico-sociales.

El emparentamiento del Trabajo Social con el funcionamiento y características de la sociedad en su conjunto, constituye una variable inexcusable para entender el por qué, el cómo y el para qué de la profesión.

Reflexión final. Cuando creímos que estábamos llegando al final de estas líneas, nos cuestionamos acerca de si no hubiera sido necesario hacer hincapié -después de tantos años de oscuridad- en otro tipo de reflexiones de carácter más totalizante.

Podríamos haber hablado, tal vez, del origen y del carácter oligárquico del golpe de 1976, atrozmente ejecutado por los militares, pero también apoyado y legitimado por un amplio espectro de la civilidad, que hoy quiere disimular y aparecer como desmemoriada.

Podríamos, asimismo, haber hablado de la importancia de la defensa del sistema democrático alcanzado. Y también de la necesidad de emparentar la democracia con la liberación nacional, como garantía imprescindible para el futuro de la Nación.

Años después (en 2004) recordamos lo que había acontecido con la recuperación de la democracia en 1983. Todos nosotros habremos reconocido en la calle, en los diarios, en la televisión, en la universidad, a “fogosos demócratas” que tiempo atrás habían sido indulgentes y aun colaboradores y partícipes de las diversas expresiones sociales que caracterizaron el accionar de la horrorosa dictadura cívico-militar iniciada en 1976.

Nadie quería bajarse del carro de la democracia y había miles de políticos y profesionales que fingían ser “demócratas de la primera hora” y críticos de primera línea de la dictadura. Muchos de los actores y acompañantes de la dictadura en sus distintos niveles, hombres y mujeres, políticos y técnicos, rápidamente se reciclaron después del fin de la dictadura y aparecieron, como con nuevos rostros y discursos, ocupando cargos relevantes -nacionales y provinciales- en diversos ámbitos del Estado.

Hay que recordar que no sólo los dictadores militares y luego Carlos Menem ya en democracia, ni tampoco sólo Martínez de Hoz y los hermanos Alemann, la familia Alsogaray y después Domingo Cavallo, fueron los únicos responsables de la destrucción del país. Fueron muchos los que colaboraron con el éxito del retroceso.

La memoria social es demasiado importante para la construcción de un proyecto de país distinto, como para que nos demos el lujo de no reivindicarla activa y permanentemente.

(En 1985). ¿Un trabajador social latinoamericano puede creer que nada tiene que ver con el ejercicio de nuestra profesión, la existencia de la hegemonía externa sobre nuestros Estados? La dependencia, es decir la ausencia de actuación soberana: ¿incidirá en algo en el Trabajo Social, cuando -por ejemplo- dependemos del Fondo Monetario Internacional para establecer cuál va a ser el salario de nuestros trabajadores? ¿Y al aumentar la problemática social, a causa de salarios insuficientes y de desempleados, no le compete al Trabajo Social entender estas causales, teniendo en cuenta que nosotros trabajamos sobre los problemas sociales de los sectores populares?

Señalamos que la presente crisis económica internacional que exporta a los países subdesarrollados la “novedad” de las abultadas deudas externas, que vienen a contribuir a paliar los déficits de las potencias imperiales, contrae la expansión económica de nuestros países, y dificulta el crecimiento de políticas sociales acordes a las necesidades, por otra parte crecientes, de los sectores populares.
Ya no resulta asombroso para nadie, reconocer que esta perversa situación compromete el presente y el futuro de la Nación, pero esencialmente afectará -en tanto se mantengan las bases de nuestro funcionamiento social- a los sectores menos privilegiados de la sociedad, que son precisamente aquellos con los cuales trabaja nuestra profesión.

Pensar en promoción y educación social, con contracción de políticas sociales, sin atender las urgentes demandas materiales, nos puede transformar a los trabajadores sociales en observadores estériles de la miseria ajena.

Entendemos que en esta particular época de crisis, nuestro objetivo debe ser -desde las instituciones de bienestar social o desde otras modalidades profesionales- acompañar activamente a los sectores populares en la resolución de sus necesidades y en la contribución al fortalecimiento de sus organizaciones.

A diferencia de algunos sectores de colegas que abominan de la práctica asistencial (que diferenciamos de la práctica asistencialista) en aras de un supuesto perfeccionamiento profesional, creemos que el Trabajo Social debe acrecentar la labor asistencial como eje articulador de un proceso de promoción, educación social y organización.

(En 1989). Coincidimos en que “la pobreza en tanto realidad que expresa una profunda desigualdad social, una distribución injusta de las oportunidades de desarrollo y un bloqueo objetivo de las posibilidades de satisfacción de las necesidades humanas, desnaturaliza el sentido de la democracia y se convierte en su más radical negación. Desde esta perspectiva entonces un gobierno sólo puede probar su naturaleza o vocación democrática en tanto y en cuanto hace de la lucha contra la pobreza su más importante objetivo político y social”. Carlos Amat, Héctor León, Carlos Franco, Juan Basan. Necesidades básicas y calidad de vida. Informe UNICEF. Lima, Perú.

El cientista social norteamericano Alan Wolfe (1987) desarrolla agudamente la idea de que “quienes abogan por un menor gasto gubernamental en los programas sociales, saben lo que hacen, pues dada la función de acumulación del Estado, la única manera en la que puede reducirse la actividad gubernamental es por medio del ataque al punto más democrático, que es la política de bienestar social. Lo que está en juego no es una abstracción llamada “gasto” o “política”, sino las necesidades reales de la gente real. Por consiguiente, la estrategia política más inmediata para la gente común tendría que dirigirse tanto hacia la preservación como hacia la expansión de los servicios del gobierno”.
Y agrega que “…la mayor parte del gasto estatal es popular, no en un sentido abstracto, sino en cuanto afecta a los individuos en particular (seguridad social, hospitales, compensaciones de desempleo, etc.). El silogismo es inmodificable: el gasto en bienestar social es democrático; algunos (la tendencia antiestatista) quieren eliminarlo o reducirlo sustancialmente; quienes proponen eso se vuelven antidemocráticos. En otras palabras, el ataque a la actividad gubernamental se ha convertido en un ataque, no demasiado bien disimulado, a la democracia misma”.

(Silogismo: Argumento que consta de tres proposiciones, la última de las cuales se deduce necesariamente de las otras dos.)

(En 1991). Desde hace tiempo, se viene registrando una intensa prédica tendiente al desligamiento de las responsabilidades del Estado, dejando en manos del mercado o de la “ayuda solidaria” la cobertura de las necesidades sociales de la población. Y resulta terrible observar cómo “el ‘libre mercado’ desgasta los vínculos sociales con la sociedad y socava la pertinencia de las instituciones del Estado para asuntos colectivos”. (James Petras – Marzo 1991 – Página 12).

Es así como observamos el re-envío de la asistencia (como derecho social) hacia la caridad privada (como gracia arbitraria). Si de la caridad y la beneficencia veníamos avanzando hacia las políticas sociales, ahora estamos retrocediendo y resulta claro el retorno desde las políticas sociales (entendidas como derecho) hacia la caridad privada (como figura optativa, a asumir voluntariamente por los sectores pudientes).

Ya en el siglo XIX el francés Alexis Tocqueville definió con certeza que “la democracia supone una sociedad en la que impera el principio de la igualdad efectiva.”

(En 2005). Consideramos que la contribución a la lucha general y particular, por la defensa y ampliación de los derechos sociales, en su más extensa y abarcativa acepción, debe constituir el eje medular de la práctica profesional.

(En 2007). La lógica del capitalismo radica esencialmente en la búsqueda del lucro y la ganancia. La solidaridad, la cooperación, la equidad nada tienen que ver con la lógica del capital, que pone en peligro la reproducción de las instituciones en que se sostiene y la vida misma de quienes son la fuerza de trabajo, por lo cual es contradictoria con su propia existencia a largo plazo. Los Estados de Bienestar precisamente constituyen una limitación política a esa irracionalidad derivada de la naturaleza desigual del capitalismo.

Podemos reconocer al capitalismo como un sistema básicamente contradictorio con la vigencia de la democracia y con aquellas instituciones que limitan su propio poder. En ese sentido, la revalorización y profundización del sistema democrático, en las sociedades capitalistas, constituye un eje estratégico de lucha para la construcción de sociedades más humanas.
Con pobreza y exclusión, la democracia pierde inexorablemente legitimidad y se contribuye (aunque no se tenga conciencia de ello) al reflorecimiento de posiciones nihilistas y a posturas fundamentalistas, siempre dispuestas a reemplazar autoritariamente la voluntad y decisión de la ciudadanía.

(En 2010). Pero el carácter esencialmente antidemocrático del capitalismo se puede (y se debe) atenuar o neutralizar políticamente por la acción del Estado, mediante el derecho laboral y las políticas sociales.

En definitiva, la democracia política con sólidos y extendidos derechos sociales podrá limitar la intrínseca injusticia del sistema capitalista.

Sin embargo, y para ratificar que la historia no registra un camino de mano única, ni tránsito lineal, sino de marchas y contramarchas, de avances y retrocesos, pero también de recuperación de sus momentos más oscuros y retardatarios, cabe destacar que estamos viviendo en la actualidad, en varios de nuestros países, verdaderos procesos de oxigenación (aunque no sencillos, ni absolutamente plenos), de confrontación con las lógicas imperiales de dominación y sojuzgamiento, de impulso a la estratégica unidad latinoamericana, de alejamiento de los dictados disciplinadores de los organismos internacionales ligados o directamente dependientes de los poderes hegemónicos, de rescate del interés nacional, de lucha por la consolidación de la soberanía política, de la independencia económica y de la justicia social, de la revalorización y defensa de los derechos políticos, económicos, sociales y culturales para el conjunto de la población, todo lo cual confluye en el fortalecimiento de la democracia y de la ciudadanía, en la perspectiva de contribuir a la conformación de sociedades más igualitarias.

El pleno funcionamiento de Estados democráticos, con ampliación de derechos para todos los habitantes, permitirá -por lo menos- limitar la inhumana irracionalidad del sistema capitalista.

Un tiempo atrás (en 2009) señalamos que posicionarse en la línea de la defensa activa de los derechos constituye un campo estratégico por varias razones:

– Porque fortalece y refuerza la democracia, como sistema político y social.
– Porque contribuye a la enseñanza de que otra sociedad mejor es posible.
– Porque facilita la construcción a futuro.
– Porque ayuda a combatir la desesperanza y el escepticismo, que favorecen a las posiciones más reaccionarias, opuestas a la justicia y a la equidad social.

La historia del Trabajo Social latinoamericano nos recuerda los grandes momentos en que quisimos (y pudimos) trascender los objetivos meramente asistenciales, por las propuestas de promoción y “desarrollo”. Luego, los nuevos desafíos nos encaminaron hacia la organización y la concientización. En muchos países, las condiciones que imponían los procesos de dictaduras cívico-militares nos hicieron retroceder. Pero en otras latitudes del continente, las mayores posibilidades de expresión y luego los diversos procesos de recuperación democrática que se fueron irradiando, nos colocaron en los umbrales de volver a repensar y revalorizar los insuficientes esfuerzos de los llamados “Estados de bienestar”. Más tarde, la posterior irrupción y exitoso despliegue de la barbarie del neoliberalismo arrasó y pulverizó la vigencia de los derechos sociales. Cierto agotamiento de la perspectiva neoliberal nos coloca nuevamente en la revalorización del sistema político democrático y en la reivindicación de los derechos humanos y sociales en su más plena y abarcativa acepción.

El sociólogo portugués Boaventura de Sousa Santos (“Página 12” – 6/1/2014) nos recuerda que “Tras un siglo de luchas populares que hicieron entrar el ideal democrático en el imaginario de la emancipación social, sería un grave error político desperdiciar esa experiencia y asumir que la lucha anticapitalista debe ser también una lucha antidemocrática. Por el contrario, es preciso convertir al ideal democrático en una realidad radical que no se rinda ante el capitalismo. Y como el capitalismo no ejerce su dominio sino sirviéndose de otras formas de opresión, principalmente del colonialismo y el patriarcado, esta democracia radical, además de anticapitalista, debe ser también anticolonialista y antipatriarcal.”

Y el sociólogo brasileño Emir Sader (“Página 12” – 12/11/2013) enfatiza que “Democratizar nuestras sociedades es desmercantilizarlas, es transferir de la esfera mercantil hacia la esfera pública, la educación, la salud, la cultura, el transporte, la habitación, es rescatar como derechos lo que el neoliberalismo impuso como mercancía.”

De modo que, para finalizar, aquí están ustedes -con este Congreso y con sus prácticas- para convocarnos e instarnos a todos a profundizar la democracia y a profundizar el accionar crítico del Trabajo Social para contribuir a la consolidación de una sociedad más libre y más justa.

FUENTES: TRAZOS DIGITAL 2014 / D. NORBERTO ALAYÓN.

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“30 YEARS OF DEMOCRACY – 30 YEARS OF SOCIAL WORK” BY D. NORBERTO ALAYON.

In this exhibition we aim to highlight what we ourselves have written in the last 30 years of democracy and social work, mentioning the respective dates. The various thoughts that consign below are published in various books and magazines.

(In June 1984). National Congress of Students of Social Work – Tucumán
 
Fresh from the oligarchic night which devastated the country for nearly eight years, are now willing students of Social Work, to witness his vocation to intervene in the destiny of the profession. And the specifics of their performance in the educational process, will certainly be ready to help restore the prospect of a democratic university, scientific rigor and appropriate response to national needs.

We know that social work is recognized itself as a scientific discipline aimed at achieving or contributing to social welfare. But a naive interpretation of that -legitimate objective and fair by the way can make us forget that the absence of social welfare is explained by our situation dependent country and plundered.

It would also be naive and deterministic believe that nothing we do for the social welfare and the country, until we fail emancipation. It is not, then, to postpone action for sectors under specific conditions, the resolution of which can not and must wait for the future achievement of a better situation.

Professional action, critical approach and try to respond to the social problems facing most totalitarian objectives simultaneously, no doubt, is a contribution to the cause of building a more just society.

Recall, then, that the dispossessed sectors need not be integrated into a social order that introduced and maintained in misery; what they need is to change the social order to stop being poor and marginalized.

The interruption of the constitutional functioning of the country (ie the absence of democracy), not only paralyzed the development of the profession, but the modalities and whittled dire conceptions, far from needy. The tremendous pushback suffered strengthened the resurgence and advance the most reactionary conceptions of the profession.

The practice is abysmally away the interests of the popular sectors and the weakening of vocational training harmoniously accompany knew the cruel period of general backwardness.

Allows us to visualize the events, with absolute clarity, that social work like any other discipline-not an abstract category, which operates independently of the historical and social determinations.

The relatedness of Social Work with the performance and features of the society as a whole constitutes an inexcusable to understand why variable, the how and why of the profession.
 
Final thought. When we thought we were coming to the end of these lines, we question whether it was not necessary to stress-after so many years of darkness in other more total character reflections.

We could have spoken, perhaps, the origin and character of the oligarchic coup of 1976, atrociously executed by the military, but also supported and legitimized by a broad spectrum of civility, now wants to hide and appear as forgetful.

We could also have talked about the importance of the defense of democracy achieved. And the need for democracy in affinity with national liberation, as essential to the future security of the Nation.

Years later (in 2004), remember what was done with the restoration of democracy in 1983 we will have all recognized on the street, in newspapers, on television, in college, “ardent democrats” who once had been lenient and even collaborators and participants in various social expressions that characterized the actions of the horrific civil-military dictatorship that began in 1976.

No one wanted to get off the truck and democracy were thousands of politicians and professionals who pretended to be “democrats of the first hour” and critical frontline dictatorship. Many of the actors and companions of the dictatorship at different levels, men and women, politicians and technicians quickly recycled after the end of the dictatorship and were, as with new faces and speeches, occupying significant positions in both national and provincial various areas of the state.

Remember that not only the military and then Carlos Menem dictators and democracy, nor only Martínez de Hoz and Alemann siblings, family and Alsogaray after Domingo Cavallo, were the only ones responsible for the destruction of the country. There were many who contributed to the success of the retreat.

Social memory is too important for the construction of a national project different, as we give ourselves to not claim it actively and permanently.

(In 1985). A Latin American social worker may believe that has nothing to do with the exercise of our profession, the existence of external hegemony over our states? Dependence, ie the absence of sovereign action: will it affect anything in Social Work, where-for example depend on the International Monetary Fund to establish what will be the salary of our workers? And with increasing social problems because of low wages and unemployment, not Social Work is responsible to understand these causes, considering that we work on social issues of the popular sectors?

We note that the present international economic crisis that exported to the “newness” of the bulging foreign debts coming to help alleviate the deficits of the imperial powers, underdeveloped countries shrinks the economic expansion of our countries and hinders the growth of political social fit for purpose, on the other growing part of the popular sectors.
It is no longer surprising to anyone recognize this perverse situation compromises the present and the future of the nation, but essentially affect-as the basis of our operation to remain socially underprivileged sections of society, which are precisely those you work with our profession.

Think of social promotion and education, with contraction of social policies, without addressing the pressing material demands, we can transform the social workers in sterile observer’s misery.

We understand that at this particular time of crisis, our goal should be-from social welfare institutions or from other modalities professionals-actively accompany the popular sectors in solving their needs and contributing to the strengthening of their organizations.

Unlike some sectors of colleagues who abhor care practice (which differ from the welfare practice) in pursuit of a professional development course, we believe that social work should enhance the welfare work as the linchpin of a process of development, social education and organization.

(In 1989). We agree that “poverty while actually expressing a deep social inequality, unfair distribution of development opportunities and a target of the possibilities of meeting human needs blocking, distorts the meaning of democracy and becomes its radical denial. From this perspective then a government can only prove their nature or democratic vocation as long ago as the fight against poverty its most important political and social goal. “Carlos Amat, Hector Leon, Carlos Franco, Juan Basan. Basic needs and quality of life. UNICEF report. Lima, Peru.

The American social scientist Alan Wolfe (1987) sharply develops the idea that “those who advocate less government spending on social programs, know what they do, because given the accumulation function of the state, the only way it can be reduced government activity is by attacking the most democratic point, which is the social welfare policy. What is at stake is not an abstraction called “spending” or “political” but the real needs of real people. Therefore, the most immediate political strategy for the common people would have to go either to the preservation and to the expansion of government services. ”
He adds that “… the majority of government spending is popular, not in an abstract sense, but as it affects particular individuals (social security, hospitals, unemployment compensation, etc.). The syllogism is unchangeable: spending on social welfare is democratic; some (anti-statist trend) want to eliminate or reduce substantially; proponents that become undemocratic. In other words, the attack on government activity has become an attack, not too well concealed, to democracy itself. ”

(Syllogism: argument consisting of three propositions, the last of which necessarily follows from the other two.)

(In 1991). For some time there has been an intense preaching aimed at detachment of state responsibilities, leaving the market or “supportive assistance” coverage of social needs of the population. And it is awful to observe how “the ‘free market’ wearing social ties with society and undermines the relevance of state institutions for collective affairs.” (James Petras – March 1991 – Page 12).

Thus we observe the re-delivery of assistance (as a social right) to private charity (as arbitrary grace). If the charity and benevolence we were progressing towards social policies, we are now going back and clear the return from social policy (understood as a right) to private charity (as an optional figure, voluntarily assume the wealthy sectors).

In the nineteenth century the French Alexis Tocqueville defined with certainty that “democracy is a society in which prevails the principle of substantive equality.”

(In 2005). We consider the contribution to the general and particular struggle for the defense and expansion of social rights, in its most extensive and comprehensive meaning, should form the core axis of professional practice.

(In 2007). The logic of capitalism lies essentially in the search for profit and gain. Solidarity, cooperation, fairness has nothing to do with the logic of capital, threatening the reproduction of institutions holding and life itself of those who are the workforce, so it is inconsistent with its long-term existence. Welfare states constitute a policy precisely this irrationality arising from the uneven nature of capitalism limitation.

We can recognize capitalism as a system basically inconsistent with the existence of democracy and institutions that limit their own power. In this respect, appreciation and deepening of democracy in capitalist societies, is a strategic area of struggle to build more human societies.
With poverty and exclusion, democracy inevitably loses legitimacy and contributes (although not aware of it is taken) the flourishing of nihilistic and fundamentalist positions, always willing to authoritatively replace the will and determination of citizenship poses.

(In 2010). But the essentially undemocratic nature of capitalism can (and should) mitigate or neutralize political state action by labor law and social policy.

In short, political democracy with strong and widespread social rights may limit the inherent injustice of the capitalist system.

However, to confirm that history does not record a path of single hand or linear transit but of ups and downs, advances and retreats, but also recovery of their darkest and retardant time, note that we are living in today, in many of our countries, true oxygenation processes (though not simple, not quite full), confrontation with the imperial logic of domination and subjugation, to boost strategic Latin American unity, away from the dictates of disciplinarians or international agencies linked directly dependent on the social hegemonic powers, rescue the national interest, the struggle for the consolidation of political sovereignty, economic independence and social justice, empowerment and defense of political, economic, and cultural activities for the whole population, all of which converge in the strengthening of democracy and citizenship, in the perspective of contributing to the creation of more egalitarian societies.

A fully functioning democratic states, with expansion of rights for all people, allow, at least, limit the inhumane irrationality of the capitalist system.

A while back (in 2009) we note that the line position in the active defense of rights is a strategic field for several reasons:

– Because strengthens and reinforces democracy as a political and social system.
– Because it contributes to the teaching that a better society is possible.
– For construction facilitates future.
– It helps to fight despair and skepticism, favoring the opposing positions most reactionary justice, and social equity.

The history of Latin American social work reminds us of the great times we wanted (and got) transcend the merely care objectives by promoting the proposals and “development”. Then, new challenges pointed us towards the organization and awareness. In many countries, the conditions imposed by the process of civil-military dictatorships made ​​us retreat. But in other parts of the continent, the greatest potential for expression and then the various processes of democratic recovery that were radiating, put us on the threshold of returning to rethink and reassess the insufficient efforts of so-called “welfare states”. Later, the subsequent emergence and successful deployment of neoliberal barbarism swept and sprayed the validity of social rights. Some depletion of the neoliberal perspective puts us back on the revaluation of the democratic political system and the claim of human and social rights in its fullest and most comprehensive sense.

The Portuguese sociologist Boaventura de Sousa Santos (“Page 12” – 01/06/2014) reminds us that “After a century of popular struggles that brought in the democratic ideal in the minds of social emancipation, would be a serious political mistake to waste that experience and assume that the anti-capitalist struggle must also be an anti-democratic struggle. On the contrary, it should make the democratic ideal a reality that radical surrender to capitalism. And as capitalism holds sway but not making use of other forms of oppression, mainly colonialism and patriarchy, this radical democracy, in addition to anti-capitalist, anti-colonial and must also be anti-patriarchal. ”

And the Brazilian sociologist Emir Sader (“Page 12” – 12/11/2013) emphasizes that “democratize our societies is desmercantilizarlas, is transferred from the commercial sphere to the public sphere, education, health, culture, transport, the room is to rescue as rights what neoliberalism imposed as a commodity. ”

So, finally, here you are, with this Congress and its practice, to summon and urge everyone to deepen democracy and deepen the critical actions of social work to contribute to the consolidation of a freer and fairer

“30 ans de démocratie – 30 ANS DE TRAVAIL SOCIAL” PAR D. NORBERTO Alayón.

Dans cette exposition, nous cherchons à mettre en évidence ce que nous nous avons écrit dans les 30 dernières années de la démocratie et du travail social, en mentionnant les dates respectives. Les différentes pensées qui consignent ci-dessous sont publiées dans divers livres et magazines.

(En Juin 1984). Congrès national des étudiants en travail social – Tucumán
 
Frais de la nuit oligarchique qui a ravagé le pays pendant près de huit ans, sont maintenant prêts étudiants du travail social, de témoigner sa vocation à intervenir dans le destin de la profession. Et les spécificités de leur performance dans le processus éducatif, seront certainement prêts à aider à rétablir la perspective d’une université démocratique, la rigueur scientifique et une réponse appropriée aux besoins nationaux.

Nous savons que le travail social est lui-même reconnue comme une discipline scientifique visant à réaliser ou contribuer à la protection sociale. Mais une interprétation naïve de cet objectif -legitimate et juste par la façon dont peuvent nous faire oublier que l’absence de protection sociale s’explique par notre pays dépend de la situation et pillé.

Il serait également naïf et déterministe croire que rien ne nous faisons pour le bien-être social et du pays, jusqu’à ce que nous ne parvenons pas émancipation. Il n’est donc pas, de reporter l’action pour les secteurs sous certaines conditions, dont la résolution ne peut et ne doit attendre pour l’avenir la réalisation d’une meilleure situation.

Action professionnelle, l’approche critique et essayer de répondre aux problèmes sociaux auxquels sont confrontés la plupart des objectifs totalitaires simultanément, sans aucun doute, est une contribution à la cause de la construction d’une société plus juste.

Rappelez-vous, alors, que les secteurs dépossédés n’ont pas à être intégrées dans un ordre social qui introduit et maintenu dans la misère; ce dont ils ont besoin est de changer l’ordre social de cesser d’être pauvres et marginalisées.

L’interruption du fonctionnement constitutionnel du pays (à savoir le manque de démocratie), non seulement paralysé le développement de la profession, mais les modalités et les tailla conceptions dramatiques, loin de nécessiteux. L’immense refoulement subi renforcé la résurgence et de faire progresser les conceptions les plus réactionnaires de la profession.

La pratique est lamentablement loin les intérêts des secteurs populaires et l’affaiblissement de la formation professionnelle harmonieusement accompagnent savait la période cruelle de retard général.

Nous permet de visualiser les événements, avec une clarté absolue, que le travail social comme toute autre discipline, pas une catégorie abstraite, qui fonctionne indépendamment des déterminations historiques et sociales.

La parenté de travail social avec les performances et les caractéristiques de la société dans son ensemble constitue un inexcusable de comprendre pourquoi variable, le comment et le pourquoi de la profession.
 
Dernière pensée. Lorsque nous avons pensé que nous arrivions à la fin de ces lignes, nous nous demandons si ce n’était pas nécessaire de souligner-après tant d’années d’obscurité dans d’autres réflexions plus de caractères au total.

Nous aurions pu parler, peut-être, l’origine et le caractère du coup oligarchique de 1976, atrocement exécuté par les militaires, mais aussi soutenu et légitimé par un large éventail de civilité, veut maintenant se cacher et apparaître comme oublieux.

Nous aurions pu également parlé de l’importance de la défense de la démocratie atteint. Et la nécessité pour la démocratie en affinité avec la libération nationale, comme essentielle pour l’avenir de la sécurité de la nation.

Des années plus tard (en 2004), rappelez-vous ce qui a été fait avec la restauration de la démocratie en 1983, nous avons tous reconnu dans la rue, dans les journaux, à la télévision, au collège, “démocrates ardents», qui une fois avait été collaborateurs et participants clémentes et même dans diverses expressions sociales qui ont caractérisé les actions de la dictature civilo-militaire horrible qui a commencé en 1976.

Personne ne voulait descendre du camion et de la démocratie étaient des milliers de politiciens et professionnels qui prétendaient être «démocrates de la première heure» et la dictature de première ligne critique. Beaucoup des acteurs et des compagnons de la dictature à différents niveaux, les hommes et les femmes, les hommes politiques et les techniciens recyclés rapidement après la fin de la dictature et étaient, comme avec de nouveaux visages et des discours, occupant des postes importants à la fois national et provincial différentes régions de l’État.

Rappelez-vous que non seulement la puis dictateurs Carlos Menem et de la démocratie, ni seulement Martínez de Hoz et Alemann frères et sœurs, la famille et Alsogaray après Domingo Cavallo, militaire et étaient les seuls responsables de la destruction du pays. Nombreux sont ceux qui ont contribué au succès de la retraite.

La mémoire sociale est trop importante pour la construction d’un projet national différent, comme nous nous donnons pas de revendiquer activement et de façon permanente.

(En 1985). Un travailleur social de l’Amérique latine peut croire que cela n’a rien à voir avec l’exercice de notre profession, l’existence de l’hégémonie externe sur nos Etats? Dépendance, à savoir l’absence d’action souveraine: cela affectera tout en travail social, où, par exemple dépendent du Fonds monétaire international à établir quel sera le salaire de nos employés? Et avec l’augmentation de problèmes sociaux en raison des faibles salaires et le chômage, pas de travail social est responsable de comprendre ces causes, étant donné que nous travaillons sur les questions sociales des secteurs populaires?

Nous notons que la crise économique internationale qui a exporté pour la «nouveauté» des exorbités dettes étrangères à venir pour aider à soulager les déficits des puissances impériales, pays sous-développés rétrécit l’expansion économique de nos pays et entrave la croissance de politique ajustement social pour but, d’autre part croissante des secteurs populaires.
Il n’est plus surprenant de tout le monde reconnaît cette situation perverse compromet le présent et l’avenir de la nation, mais essentiellement affecter, comme la base de notre opération de rester couches socialement défavorisées de la société, qui sont précisément ceux vous travaillez avec notre profession.

Pensez à la promotion sociale et de l’éducation, à la contraction des politiques sociales, sans tenir compte des exigences matériels pressants, nous pouvons transformer les travailleurs sociaux dans la misère de l’observateur stérile.

Nous comprenons que, à ce moment particulier de la crise, notre objectif devrait être auprès des établissements de protection sociale ou d’autres modalités professionnels activement accompagnent les secteurs populaires dans la résolution de leurs besoins et de contribuer au renforcement de leurs organisations.

Contrairement à certains secteurs de collègues qui détestent la pratique des soins (qui diffèrent de la pratique de bien-être) à la poursuite d’un cours de perfectionnement professionnel, nous croyons que le travail social devrait améliorer le travail de bien-être comme la pierre angulaire d’un processus de développement, l’éducation sociale et de l’organisation.

(En 1989). Nous sommes d’accord que «la pauvreté tout en exprimant en fait une profonde inégalité sociale, la répartition inéquitable des opportunités de développement et une cible des possibilités de satisfaire les besoins humains de blocage, dénature le sens de la démocratie et devient son négation radicale. De ce point de vue, puis un gouvernement ne peut prouver leur nature ou leur vocation démocratique comme il ya longtemps que la lutte contre la pauvreté son objectif politique et social le plus important “. Carlos Amat, Hector Leon, Carlos Franco, Juan Basan. Besoins et la qualité de vie de base. Rapport de l’UNICEF. Lima, Pérou.

Le scientifique américain Alan Wolfe sociale (1987) développe fortement l’idée que «ceux qui défendent les dépenses publiques moins sur les programmes sociaux, savent ce qu’ils font, parce que compte tenu de la fonction d’accumulation de l’Etat, la seule façon dont il peut être réduit l’activité du gouvernement est en attaquant le point le plus démocratique, qui est la politique de protection sociale. Ce qui est en jeu n’est pas une abstraction appelée «dépense» ou «politique», mais les besoins réels des personnes réelles. Par conséquent, la stratégie politique la plus immédiate pour les gens ordinaires aurait pour aller soit à la préservation et à l’expansion des services publics “.
Il ajoute que «… la majorité des dépenses du gouvernement est populaire, pas dans un sens abstrait, mais comme il affecte les individus particuliers (sécurité sociale, les hôpitaux, les indemnités de chômage, etc). Le syllogisme est immuable: les dépenses de protection sociale est démocratique; certains (tendance anti-étatiste) veulent éliminer ou de réduire sensiblement; promoteurs qui deviennent antidémocratique. En d’autres termes, l’attaque sur l’activité du gouvernement est devenu une attaque, pas trop bien caché, à la démocratie elle-même ».

(Syllogisme: Argument composé de trois propositions, dont le dernier suit nécessairement des deux autres.)

(En 1991). Depuis quelque temps, il ya eu une prédication intense visant à détachement des responsabilités de l’État, laissant le marché ou “aide de soutien” la couverture des besoins sociaux de la population. Et c’est terrible de voir comment «le« marché libre »de porter des liens sociaux avec la société et sape la pertinence des institutions de l’État pour les affaires collectives.” (James Petras – Mars 1991 – Page 12).

Ainsi, nous observons la re-livraison de l’aide (comme un droit social) à la charité privée (comme une grâce arbitraire). Si la charité et de bienveillance nous progressaient vers des politiques sociales, nous allons maintenant en arrière et effacer le retour de la politique sociale (entendue comme un droit) à la charité privée (comme une figure en option, assumer volontairement les secteurs riches).

Au XIXe siècle, Alexis de Tocqueville français défini avec certitude que «la démocratie est une société dans laquelle prévaut le principe de l’égalité réelle.”

(En 2005). Nous considérons que la contribution à la lutte générale et notamment pour la défense et l’expansion des droits sociaux, dans son sens le plus vaste et complet, devraient constituer l’axe central de la pratique professionnelle.

(En 2007). La logique du capitalisme réside essentiellement dans la recherche du profit et le gain. Solidarité, la coopération, l’équité n’a rien à voir avec la logique du capital, menaçant la reproduction des institutions de maintien et de la vie de ceux qui sont la main-d’œuvre, il est donc incompatible avec sa existence à long terme. Les Etats-providence constituent une politique précisément cette irrationalité résultant de la nature inégale de la limitation de capitalisme.

Nous pouvons reconnaître le capitalisme comme un système fondamentalement incompatible avec l’existence de la démocratie et des institutions qui limitent leur pouvoir. À cet égard, l’appréciation et l’approfondissement de la démocratie dans les sociétés capitalistes, est une zone stratégique de lutte pour construire des sociétés plus humaines.
Avec la pauvreté et l’exclusion, la démocratie perd inévitablement de légitimité et contribue (bien que pas au courant est pris) l’épanouissement des positions nihilistes et fondamentalistes, toujours prêt à remplacer autorité la volonté et la détermination des poses de citoyenneté.

(En 2010). Mais la nature essentiellement non démocratique du capitalisme peut (et doit) atténuer ou de neutraliser l’action politique de l’Etat par le droit du travail et la politique sociale.

En bref, la démocratie politique avec des droits sociaux forts et les plus répandues peuvent limiter l’injustice inhérente au système capitaliste.

Cependant, pour confirmer que l’histoire n’enregistre pas un chemin de main unique ou de transit linéaire mais des hauts et des bas, des avancées et des reculs, mais également la récupération de leur période la plus sombre et retardateur, notons que nous vivons dans aujourd’hui, dans beaucoup de nos pays, les processus d’oxygénation vrai (mais pas simple, pas tout à fait complet), la confrontation avec la logique impériale de domination et de soumission, pour stimuler l’unité stratégique de l’Amérique latine, loin des diktats de disciplinarians ou des organismes internationaux liés directement dépendante des puissances hégémoniques, sauver l’intérêt national, la lutte pour la consolidation de la souveraineté politique, l’indépendance économique et la justice sociale, l’autonomisation et la défense des politiques, économiques, et des activités culturelles pour toute la population, qui tous convergent dans le renforcement de la démocratie et de la citoyenneté, dans la perspective de contribuer à la création de sociétés plus égalitaires.

A fonctionnant pleinement les États démocratiques, avec l’expansion de l’homme pour tous, permettent, au moins, limiter l’irrationalité inhumain du système capitaliste.

A tout à l’heure (en 2009), nous notons que la position de la ligne dans la défense active des droits est un domaine stratégique pour plusieurs raisons:

– Parce que renforce et renforce la démocratie comme système politique et social.
– Parce qu’il contribue à l’enseignement qu’une société meilleure est possible.
– Pour la construction facilite avenir.
– Il aide à lutter contre le désespoir et le scepticisme, en favorisant les positions opposées de la justice la plus réactionnaire, et l’équité sociale.

L’histoire du travail social de l’Amérique latine nous rappelle les bons moments que nous voulions (et a obtenu) transcender les objectifs s’occuper simplement en promouvant les propositions et «développement». Ensuite, de nouveaux défis nous ont signalé à l’organisation et à la sensibilisation. Dans de nombreux pays, les conditions imposées par le processus de dictatures civiles et militaires nous ont fait retraite. Mais dans d’autres parties du continent, le plus grand potentiel d’expression, puis les différents procédés de récupération démocratique qui ont été rayonnant, nous mettre sur le seuil de retourner à repenser et à réévaluer les efforts insuffisants de soi-disant «États-providence». Plus tard, l’apparition ultérieure et le déploiement fructueux de la barbarie néolibérale balayés et pulvérisés sur la validité des droits sociaux. Certains appauvrissement de la perspective néolibérale nous remet sur ​​la réévaluation du système politique démocratique et la revendication des droits humains et sociaux dans son sens le plus large et le plus complet.

Le sociologue portugais Boaventura de Sousa Santos (“Page 12″ – 06.01.2014) nous rappelle que «Après un siècle de luttes populaires qui ont amené à l’idéal démocratique dans l’esprit d’émancipation sociale, ce serait une erreur politique grave de perdre que l’expérience et supposons que la lutte anti-capitaliste doit également être une lutte anti-démocratique. Au contraire, il devrait faire l’idéal démocratique une réalité que l’abandon radical du capitalisme. Et comme le capitalisme règne mais ne fait pas l’utilisation d’autres formes d’oppression, principalement colonialisme et le patriarcat, cette démocratie radicale, en plus anti-capitaliste, anti-colonial et doit aussi être anti-patriarcale. ”

Et le sociologue brésilien Emir Sader (“Page 12” – 11.12.2013) souligne que «la démocratisation de nos sociétés est desmercantilizarlas, est transféré de la sphère commerciale à la sphère publique, l’éducation, la santé, la culture, les transports, la salle est de sauver les droits quels néolibéralisme imposé comme une marchandise ».

Donc, finalement, vous êtes ici, avec ce Congrès et de sa pratique, de convoquer et d’exhorter tout le monde à renforcer la démocratie et d’approfondir les actions essentielles du travail social à contribuer à la consolidation d’un libre et plus équitable .

democracy (1)

“30 Jahre Demokratie – 30 Jahre Soziale Arbeit” von D. NORBERTO Alayon.

In dieser Ausstellung wollen wir hervorheben, was wir selbst haben in den letzten 30 Jahren der Demokratie und der Sozialarbeit geschrieben, die Erwähnung der jeweiligen Daten. Die verschiedenen Gedanken, die unten übergeben werden in verschiedene Bücher und Zeitschriften veröffentlicht.

(Im Juni 1984). Nationalkongress der Studenten der Sozialen Arbeit – Tucumán
 
Frisch aus dem oligarchischen Nacht, die das Land für fast acht Jahren verwüstet, sind jetzt bereit Studenten der Sozialen Arbeit, um seine Berufung in das Schicksal der Berufs eingreifen zu bezeugen. Und die Besonderheiten ihrer Leistung im Bildungsprozess, wird sicherlich bereit zu helfen, wieder die Aussicht auf eine demokratische Universität, wissenschaftliche Strenge und angemessene Antwort auf die nationalen Bedürfnisse.

Wir wissen, dass soziale Arbeit wird sich als wissenschaftliche Disziplin zu erreichen oder einen Beitrag zur sozialen Wohlfahrt ausgerichtet anerkannt. Aber eine naive Auslegung dieser -legitimate objektive und faire übrigens kann vergessen machen, dass das Fehlen von Sozialhilfe wird von unserer Situation abhängig Landes erklärt und geplündert.

Es wäre auch naiv sein und glauben, dass deterministische nichts, was wir für die soziale Wohlfahrt und dem Land zu tun, bis wir scheitern Emanzipation. Es wird also nicht zum Handeln für Sektoren unter bestimmten Bedingungen zu verschieben, wird die Auflösung von denen kann und darf für die Zukunft Erreichung einer besseren Situation warten.

Professionelles Handeln, kritischen Ansatz und versuchen, auf die sozialen Probleme, vor denen die meisten totalitären Ziele gleichzeitig zu reagieren, kein Zweifel, ist ein Beitrag für die Sache der Aufbau einer gerechteren Gesellschaft.

Recall, dann, dass die Enteigneten Sektoren brauchen nicht in eine soziale Ordnung, die eingeführt und in Elend gehalten integriert werden; was sie brauchen, ist die soziale Ordnung aufhören, Armen und Ausgegrenzten zu ändern.

Die Unterbrechung des Verfassungs Funktionieren des Landes (dh das Fehlen von Demokratie), nicht nur lähmte die Entwicklung des Berufsstandes, aber die Modalitäten und schnitzte dire Vorstellungen, weit weg von Bedürftigen. Die enorme Pushback litt verstärkt das Wiederaufleben und voran die reaktionärsten Vorstellungen von dem Beruf.

Die Praxis ist abgrundtief entfernt die Interessen der Volkssektoren und die Schwächung der Berufsausbildung harmonisch begleiten wusste, dass die grausame Zeit der allgemeinen Rückständigkeit.

Ermöglicht es uns, die Ereignisse zu visualisieren, mit absoluter Klarheit, dass die soziale Arbeit wie jede andere Disziplin, nicht eine abstrakte Kategorie, die unabhängig von den historischen und sozialen Bestimmungen betreibt.

Die Verwandtschaft der Sozialarbeit mit der Leistung und Merkmale der Gesellschaft als Ganzes stellt eine nicht zu entschuldigen, zu verstehen, warum Variable, der, wie und warum der Beruf.
 
Letzter Gedanke. Wenn wir dachten, waren wir am Ende dieser Zeilen kommen, in Frage zu stellen, ob wir es nicht nötig war, um zu betonen, nach so vielen Jahren der Dunkelheit in anderen mehr Gesamtzeichen Reflexionen.

Wir konnten gesprochen haben, vielleicht, der Ursprung und Charakter des oligarchischen Staatsstreich von 1976 grausam durch das Militär ausgeführt, sondern auch unterstützt und legitimiert durch ein breites Spektrum an Höflichkeit, jetzt will sich zu verstecken und erscheinen als vergesslich.

Wir könnten auch über die Bedeutung der Verteidigung der Demokratie erreicht gesprochen haben. Und die Notwendigkeit, für die Demokratie in Verwandtschaft mit der nationalen Befreiung, die als wesentlich für die zukünftige Sicherheit der Nation.

Jahre später (2004), denken Sie daran, was mit der Wiederherstellung der Demokratie im Jahr 1983 werden wir alle auf der Straße erkannt haben, in Zeitungen im Fernsehen “glühenden Demokraten”, der einmal getan hatte, in der Schule, nachsichtig und sogar Mitarbeiter und Teilnehmer in verschiedenen sozialen Ausdrucksformen, die die Aktionen der schrecklichen zivil-militärischen Diktatur, die im Jahr 1976 begann gekennzeichnet.

Niemand wollte, um aus dem LKW und Demokratie waren Tausende von Politikern und Experten, die “Demokraten der ersten Stunde” und kritische Front Diktatur tat. Viele der Akteure und Begleiter der Diktatur auf verschiedenen Ebenen, Männer und Frauen, Politiker und Techniker schnell nach dem Ende der Diktatur zurückgeführt und waren, wie mit neuen Gesichtern und Reden, besetzen wichtige Positionen in nationalen und provinziellen verschiedenen Bereichen des Staates.

Denken Sie daran, dass nicht nur das Militär und dann Carlos Menem Diktatoren und Demokratie, noch nur Martínez de Hoz und Alemann Geschwister, Familie und Alsogaray nach Domingo Cavallo, waren die einzigen, die für die Zerstörung des Landes verantwortlich. Es gab viele, die den Erfolg der Rückzug beigetragen.

Das soziale Gedächtnis ist zu wichtig für den Aufbau eines nationalen Projekt unterschiedlich, wie wir uns selbst nicht behaupten, dass es sich aktiv und dauerhaft.

(1985). Eine lateinamerikanische Sozialarbeiter glauben, dass nichts mit der Ausübung unseres Berufes, die Existenz von externen Hegemonie über unsere Staaten zu tun hat? Abhängigkeit, also die Abwesenheit von Staats Aktion: wird es etwas in der Sozialen Arbeit, in denen zum Beispiel abhängig von der Internationale Währungsfonds, um festzustellen, was das Gehalt unserer Mitarbeiter sein auswirken? Und mit der zunehmenden sozialen Probleme wegen der niedrigen Löhne und der Arbeitslosigkeit, ist nicht Sozialarbeit verantwortlich, diese Ursachen zu verstehen, wenn man bedenkt, dass wir arbeiten in sozialen Fragen der beliebten Branchen?

Wir stellen fest, dass die gegenwärtige internationale Wirtschaftskrise, die auf die “Neuheit” der prall Auslandsschulden kommen zur Linderung der Defizite der imperialen Mächte exportiert, schrumpft unterentwickelten Ländern die wirtschaftliche Expansion unserer Länder und behindert das Wachstum der politischen sozialen Zweck erfüllt, auf der anderen wachsenden Teil der beliebten Branchen.
Es ist nicht mehr überraschend, jemand erkennt diese perverse Situation beeinträchtigt die Gegenwart und die Zukunft der Nation, aber im Wesentlichen beeinflussen-die Grundlage unserer Arbeit für sozial benachteiligte Gruppen der Gesellschaft, die genau diejenigen sind, bleiben Sie arbeiten mit unseren Beruf.

Denken Sie an soziale Förderung und Bildung, mit Kontraktion der Sozialpolitik, ohne dabei auf die drängenden Materialanforderungen, können wir die Sozialarbeiter in sterilen Beobachters Elend zu verwandeln.

Wir verstehen, dass in dieser besonderen Zeit der Krise, unser Ziel sollte es sein, von sozialen Einrichtungen oder von anderen Modalitäten Profis-aktiv die beliebtesten Branchen bei der Lösung ihrer Bedürfnisse und zur Stärkung ihrer Organisationen zu begleiten.

Im Gegensatz zu einigen Bereichen der Kollegen, die Pflegepraxis (die aus dem Heilpraxis abweichen) in Ausübung einer beruflichen Entwicklung natürlich verabscheuen, glauben wir, dass die soziale Arbeit sollte die Wohlfahrtspflege als Stütze für einen Prozess der Entwicklung, der sozialen Bildung zu verbessern und Organisation.

(1989). Wir sind uns einig, dass “Armut, während tatsächlich ausdrücken eine tiefe soziale Ungleichheit, ungerechte Verteilung von Entwicklungsmöglichkeiten und ein Ziel von den Möglichkeiten der menschlichen Bedürfnisse Sperrung, verzerrt die Bedeutung von Demokratie und wird seine radikale Ablehnung. Aus dieser Perspektive dann eine Regierung nur ihre Art oder demokratische Berufung beweisen, wie schon im Kampf gegen die Armut seiner wichtigsten politischen und sozialen Ziel. “Carlos Amat, Hector Leon, Carlos Franco, Juan Basan. Grundbedürfnisse und Lebensqualität. UNICEF-Bericht. Lima, Peru.

Der amerikanische Sozialwissenschaftler Alan Wolfe (1987) entwickelt scharf die Idee, dass “diejenigen, die weniger Staatsausgaben für Sozialprogramme befürworten, wissen, was sie tun, denn angesichts der Staufunktion des Staates, der einzige Weg, sie reduziert werden können Regierungstätigkeit ist durch Angriffe auf die meisten demokratischen Punkt, der die Sozialpolitik ist. Was auf dem Spiel steht ist keine Abstraktion als “Ausgaben” oder “politischen”, sondern die wirklichen Bedürfnisse von echten Menschen. Daher wäre die unmittelbare politische Strategie für die gewöhnlichen Leute müssen entweder auf die Erhaltung und den Ausbau der staatlichen Leistungen gehen. ”
Er fügt hinzu, dass “… die Mehrheit der Staatsausgaben ist beliebt, nicht in einem abstrakten Sinne, sondern, wie es wirkt sich auf bestimmte Personen (Sozialversicherung, Krankenhäuser, Arbeitslosengeld, etc.). Der Syllogismus ist unveränderlich: die Ausgaben für soziale Wohlfahrt ist demokratisch; einige (anti-etatistischen Trend) wollen zu beseitigen oder erheblich zu reduzieren; Befürworter, die undemokratisch zu werden. Mit anderen Worten, der Angriff auf die Regierungstätigkeit hat sich zu einem Angriff, nicht zu gut versteckt, die Demokratie selbst “.

(Syllogismus: Argument aus drei Sätzen, von denen der letzte unbedingt von den beiden anderen folgt.)

(1991). Seit einiger Zeit hat es eine intensive Predigt bei Ablösung der staatlichen Verantwortung ausgerichtet, so dass die Markt oder “unterstützende Hilfe” Deckung der sozialen Bedürfnisse der Bevölkerung. Und es ist schrecklich zu sehen, wie “die” freien Markt “trägt sozialen Bindungen mit der Gesellschaft und untergräbt die Bedeutung der staatlichen Institutionen für gemeinsame Angelegenheiten.” (James Petras – März 1991 – Seite 12).

So beobachten wir die weitere Lieferung von Hilfe (als soziale rechts), um private Wohltätigkeit (als willkürlich Gnade). Wenn die Nächstenliebe und Wohlwollen waren wir in Richtung Sozialpolitik voran, gehen wir jetzt zurück und deaktivieren Sie die Rückkehr von Sozialpolitik (als ein Recht verstanden), um private Wohltätigkeit (als optionales Figur, freiwillig die wohlhabenden Sektoren).

Im neunzehnten Jahrhundert wurde die Französisch Alexis Tocqueville mit Sicherheit festgelegt, dass “die Demokratie ist eine Gesellschaft, in der die herrscht Grundsatz der materiellen Gleichheit.”

(Im Jahr 2005). Wir betrachten den Beitrag zum allgemeinen und besonderen Kampf für die Verteidigung und Erweiterung der sozialen Rechte, in seiner umfangreichsten Bedeutung, sollte der Kernachse der beruflichen Praxis zu bilden.

(Im Jahr 2007). Die Logik des Kapitalismus liegt im Wesentlichen in der Suche nach Profit und Gewinn. Solidarität, hat die Zusammenarbeit, Fairness nichts mit der Logik des Kapitals zu tun, droht die Reproduktion der Institute, und das Leben selbst von denen, die die Belegschaft sind, so dass es nicht mit ist seine langfristige Existenz. Wohlfahrtsstaaten bilden ein politisches genau diese Irrationalität, die sich aus der ungleichen Natur des Kapitalismus Begrenzung.

Wir können den Kapitalismus als ein System im Grunde unvereinbar mit der Existenz von Demokratie und Institutionen, die ihre eigene Macht zu begrenzen erkennen. In diesem Respekt, Wertschätzung und Vertiefung der Demokratie in kapitalistischen Gesellschaften, ist ein strategischer Bereich des Kampfes um mehr menschliche Gesellschaften zu bauen.
Mit Armut und Ausgrenzung, Demokratie unweigerlich verliert Legitimität und trägt (obwohl nicht bewusst genommen wird) die Blüte der nihilistischen und fundamentalistischen Positionen, immer bereit, den Willen und die Entschlossenheit der Staatsbürgerschaft Posen autoritativ zu ersetzen.

(Im Jahr 2010). Aber die wesentlichen undemokratische Natur des Kapitalismus kann (und sollte) zu mildern oder zu neutralisieren politischen staatlichen Handelns durch das Arbeitsrecht und Sozialpolitik.

Kurz gesagt, kann die politische Demokratie mit starken und weit verbreitete soziale Rechte die inhärente Ungerechtigkeit des kapitalistischen Systems zu begrenzen.

Jedoch, dass die Geschichte zu bestätigen wird nicht aufgezeichnet, einen Weg der einzelnen Hand oder lineare Transit aber von Höhen und Tiefen, Vorstöße und Rückzüge, aber auch Wiederherstellung ihrer dunkelsten und hemmende Zeit, beachten Sie, dass wir leben Heute in vielen unserer Länder, true Sauerstoffprozessen (wenn auch nicht einfach, nicht ganz voll), die Konfrontation mit der kaiserlichen Logik von Herrschaft und Unterwerfung, um strategische lateinamerikanischen Einheit aus dem Diktat der Zuchtmeister zu steigern, weit weg oder internationalen Agenturen direkt abhängig von den sozialen hegemonialen Mächten verbunden, retten die nationalen Interessen, der Kampf für die Konsolidierung der politischen Souveränität, wirtschaftliche Unabhängigkeit und soziale Gerechtigkeit, Stärkung und Verteidigung der politischen, wirtschaftlichen, und kulturelle Aktivitäten für die gesamte Bevölkerung, die alle treffen sich in der Stärkung der Demokratie und Bürgerschaft, in der Perspektive einen Beitrag zur Schaffung von mehr egalitären Gesellschaften.

Eine voll funktionsfähige demokratische Staaten, mit Ausweitung der Rechte für alle Menschen, zu ermöglichen, zumindest begrenzen die unmenschlichen Irrationalität des kapitalistischen Systems.

Eine Weile zurück (im Jahr 2009) stellen wir fest, dass die Linienposition in der aktiven Verteidigung der Rechte ist ein strategischer Bereich aus mehreren Gründen:

– Weil stärkt und stärkt die Demokratie als politisches und soziales System.
– Weil es um die Lehre, die eine bessere Gesellschaft möglich ist beiträgt.
– Für den Bau erleichtert Zukunft.
– Es hilft, Verzweiflung und Skepsis zu kämpfen, begünstigen die gegensätzlichen Positionen reaktionärsten Gerechtigkeit und soziale Gerechtigkeit.

Die Geschichte der lateinamerikanischen Sozialarbeit erinnert an die großen Zeiten, die wir wollten (und bekam) überschreiten die nur kümmern Ziele durch die Förderung die Vorschläge und “Entwicklung”. Dann wies uns neuen Herausforderungen gegenüber der Organisation und Bewusstsein. In vielen Ländern sind die Bedingungen nach dem Verfahren der zivil-militärischen Diktatur auferlegt hat uns Rückzug. Aber auch in anderen Teilen des Kontinents, dem größten Potenzial für Ausdruck und dann die verschiedenen Prozesse der demokratischen Erholung, die strahl wurden, setzen uns an der Schwelle der Rücksendung zu überdenken und neu zu bewerten, die unzureichende Bemühungen der sogenannten “Wohlfahrtsstaaten”. Später wurde die anschließende Entstehung und erfolgreichen Einsatz der neoliberalen Barbarei gefegt und besprüht die Gültigkeit der sozialen Rechte. Einige Erschöpfung der neoliberalen Perspektive bringt uns wieder auf die Aufwertung des demokratischen politischen Systems und dem Anspruch der menschlichen und sozialen Rechte in vollen Zügen und umfassendsten Sinn.

Der portugiesische Soziologe Boaventura de Sousa Santos (“Seite 12” – 2014.01.06) erinnert uns daran, dass “Nach einem Jahrhundert der Volkskämpfe, die in der demokratischen Ideal in den Köpfen der sozialen Emanzipation gebracht, wäre ein schwerer politischer Fehler, dass Abfälle sein Erfahrung und davon ausgehen, dass die antikapitalistische Kampf muss auch ein Anti-demokratischen Kampf. Im Gegenteil, sollte es das demokratische Ideal Wirklichkeit werden zu lassen, dass die radikale Hingabe zum Kapitalismus. Und wie der Kapitalismus herrscht, aber nicht die Nutzung anderer Formen der Unterdrückung, Kolonialismus und vor allem das Patriarchat, dieser radikale Demokratie, zusätzlich zu antikapitalistischen, antikolonialen und muss auch anti-patriarchale sein. ”

Und der brasilianische Soziologe Emir Sader (“Seite 12” – 2013.12.11) betont, dass “unsere Gesellschaften zu demokratisieren ist desmercantilizarlas wird von der kommerziellen Sphäre der Öffentlichkeit, Bildung, Gesundheit, Kultur, Verkehr überführt, der Raum ist als Rechte Was der Neoliberalismus als Ware auferlegt zu retten. ”

So, endlich, hier sind Sie, mit diesem Kongress und ihre Praxis, beschwören und fordern alle auf, die Demokratie zu vertiefen und zu vertiefen, die kritischen Aktionen der sozialen Arbeit zur Konsolidierung von einer freieren und gerechteren beitragen

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