PLANETA SOCIAL

INCIDENCIA DE LA VIOLENCIA INTRAGÉNERO, POR LUIS MANUEL RODRÍGUEZ OTERO

Foto Luis M. Rodríguez Otero

INCIDENCIA DE LA VIOLENCIA INTRAGÉNERO:

RESUMEN:
El presente artículo tiene por objeto la realización de una búsqueda bibliográfica sobre la violencia entre personas del mismo sexo (gays, lesbianas, bisexuales y transexuales) con el fin de analizar su incidencia tanto a nivel internacional como nacional (en el caso de España).
PALABRAS CLAVE: Violencia, pareja, homosexual, bisexual y transexual.

TEXTO:
La existencia de este tipo de violencia es un hecho por la comunidad ciéntífica. Aun así existen discernencias en relación a su incidencia. Así encontramos autores (Poorman, et col ,2005; Gimeno y Barreiros, 2009:15) que afirman que “la violencia entre parejas del mismo sexo es menor, de menor intensidad y menos frecuente, que la que ejercen los hombres sobre las mujeres… sólo con mala fe pueden ignorarse los resultados de los estudios que hay al respecto…hay maltrato desde luego, pero hay menos asesinatos y, en general, son situaciones que no alcanzan los niveles de gravedad que conocemos y que se dan frecuentemente contra las mujeres…”. Este tipo de afirmaciones impregnadas de un discurso feminista radical y heterocentrista, contribuyen a la ignorancia social del conflicto y de la propia existencia y a su silenciamiento.

Barbour (2011) señala que diversos estudios (Dolan-Soto, 2005; Connell y Messerschmidt, 2005) han mostrado que cuando las relaciones violentas entre parejas ocurren entre personas del mismo sexo, muchas de ellas ocurren en las mismas formas que en parejas heterosexuales con el mismo rango de severidad, aunque estos quedan marginalizados y susceptibles a la violencia doméstica no solo por las diversas formas de normativas heterosexistas, sino también por el modelo hegemónico masculino.
Las implicaciones denotan una pluridimensión a nivel personal, social, económica y política (Bachman y Saltzman, 1995; Greenfeld et al., 1998). Siguiendo la misma línea Toro-Alfonso y Rodríguez-Madera (2003:164) señalan que “la violencia asume múltiples máscaras sin discriminar a sus víctimas por razones de clase social, transfondo étnico, grupo socioeconómico o nivel educacional al que pertenecen”. Es por ello que la violencia entre parejas del mismo sexo se ha convertido en un problema de salud pública debido a su incidencia (NCAVP, 2006; OMS, 2002).
Es un fenómeno que trasciende de acepciones como la clase social, el origen étnico, el nivel socio-económico, el nivel educativo o la orientación sexual (Gay Men´s Domestic Violence Project, 2002).
Históricamente se ha considerado que la violencia es una asunto exclusivo de parejas heterosexuales, lo que como señala Hamberger (1996) ha contribuido a que en cierto modo se ignorasen tales manifestaciones entre la población homosexual.
Establecer la prevalencia de la violencia doméstica en parejas del mismo sexo es difícil (Rezentti, 2001 en ACON, 2004, P.4).
Por otra parte este fenómeno ha sido un problema silenciado debido a distintas causas como la homofobia, el sexismo, la discriminación en contra del colectivo homosexual, bisexual y transexual, así como el propio miedo del colectivo al reconocimiento de este problema por represarías homofóbicas de la comunidad y sectores conservadores (López y Ayala, 2011; Elliott, 1996; Hamberger, 1996; Island y Letellier, 1991; Merrill, 1999; Rezenti, 1992).
Aun así si existen trabajos de investigación referentes al tema, aunque la incidencia de este en nuestro país es escasa, siendo en su mayor parte de procedencia americana y en lengua inglesa y existiendo un mayor número de estudios sobre lesbianas que sobre gays hombres (Cantera, 2004; Mendieta, n d; Potocziak et col, 2003).
Mendieta (n.d.) señala que en Inglaterra existe un dispositivo de atención a parejas LGTB denominado “Broken Rainbow” que posee una línea de atención específica para este tipo de maltrato (el cual en el año 2009 recibió más de 2000 llamadas) y ofrece cursos de formación específica para profesionales. En Estados Unidos indica que existen en varios estados dispositivos de terapia mientras que en España la única asociación que trata este problema es ALDARTE.
Autores como Peterman y Dixon (2003) y Reyes, Rodríguez y Malavé (2005) señalan diversos estudios sobre el tema e indican que se estima que entre un 25-33 % de las relaciones homosexuales sufren violencia en pareja.
Otros como Matte y Lafontaine (2011), Stanley et col (2006), O´Leary et col (2007) y Ehrensaft (2009), señalan que la prevalencia de la violencia en parejas del mismo sexo es superior en el tipo psicológico que en el físico.
Los principales estudios a nivel internacional han sido:
• Coleman (1990): en una muestra de 90 parejas lesbianas el 46 % experimentó actos reiterados de violencia en sus relaciones.
• Elliott (1990) en una muestra en Minnesota de 1987 lesbianas detectó que el 76% de las participantes había sufrido alguna forma de violencia por parte de su pareja.
• Brand y Kidd (1986): en una muestra de 55 lesbianas observó que la tasa de incidencia de abuso psicológico por parte de sus parejas pasadas era del 25 %.
• Lie et col (1991): en una muestra de 169 lesbianas el 26 % de lesbianas han sufrido abuso (físico, psicológico o sexual) en la relación actual y el 76 % alguna vez en su vida.
• Diamond y Wilsnack (1978): en una muestra de 10 lesbianas con problemas de alcoholismo determinaron que el alcoholismo incrementa las agresiones físicas y verbales.
• Gay and Lesbian Community Action Council (1987): en una muestra de 900 lesbianas y 1000 gays en Minesota observaron que el 22% de las lesbianas y el 17 % de los gays había sufrido violencia física.
• Kelly y Warshafsky (1987): en una muestra de 98 homosexuales observó que el 46 % de los gays y lesbianas usan la agresión física para resolver sus problemas con sus parejas.
• Loulan (1987): en una muestra de 1566 lesbianas observó que la prevalencia de la agresión fue significativamente mayor en las relaciones heterosexuales que entre parejas de lesbianas.
• Lobel (1986) e Island y Letellier (1991): medio millón de hombres gays en EE.UU. habían sido víctimas de violencia doméstica y un número similar había sido agresor.
• Bryan y Demian (1994): en una muestra de 560 gays y 706 lesbianas en pareja observó que el 31% había sufrido violencia, el 16% abusos verbales, y abusos físicos el 11% de los hombres y el 7% de las mujeres.
• Informe National Coalition of Antiviolence Programs – NCAVP- (1998): según el cual entre un 25 % y un 33% de las relaciones homosexuales en EE.UU. viven situaciones de maltrato. En estas las diferencias entre hombres y mujeres, gays y lesbianas, en cuanto a su prevalencia es similar.
• Informe National Coalition of Antiviolence Programs (2000): según el cual uno de cada cuatro hombres había tenido relaciones de parejas marcadas por la violencia.
• De Vidas (1999), Klinger y Stein (1996): quienes señalan que en parejas de mujeres lésbicas la incidencia es similar a la de parejas gays expuesta en los informes de NCAVP.
• Greenwood et col (2002): quienes con una muestra de 3700 homosexuales, gays o bisexuales observaron que los factores de riesgo son: la edad, la educación, menores ingresos, el desempleo, historiales familiares de violencia, abusos sexuales en la infancia, depresión y abusos de drogas y/o alcohol. Así como los tipos de abuso y su incidencia.
• Burke y Follingstad (1999), Nieves-Rosa et col (2000) y Toro- Alfonso (1999 a, 1999b) en estudios en Norte América y Puerto Rico, señalan que entre poblaciones gays y lésbicas entre un 7 y un 35 % de los encuestados habían sido víctimas de violencia física, casi la mitad de abuso emocional y una cuarta parte había tenido sexo anal sin protección bajo alguna forma de coerción y violencia sexual.
• Archilesbicaroma (2011) quienes en una muestra de 102 mujeres mediante 29 preguntas analizan el tipo de relación, entre las que destacan que el 26.5% han tenido alguna vez actos sexuales contra su voluntad, el 23.5 % se siente controlada, el 47 % señala haber sufrido violencia psicológica.
• Ohms (2006) quien mediante 200 entrevistas a mujeres lesbianas detectó que 100 habían sufrido algún episodio de violencia doméstica, 66 de la pareja o expareja, 14 de una ex-pareja masculina (10 en un contexto rural) y 20 por parte de algún miembro de la familia de origen. Siendo los tipos de agresión más manifestados la física, asociada a la violencia psicológica o de violencia sexual.
• Donovan et al (2006) realizaron un estudio basado en 746 cuestionarios sobre la violencia en parejas homosexuales. Determinaron que el 38.4 % habían sufrido violencia por parte de su pareja, siendo el 40.1 % en mujeres y el 35.2 % en hombres. Tres de cada cuatro habían sufrido al menos una forma de violencia psicológica, sin existir diferencias entre gays y lesbianas. El 40.1 % había sufrido violencia física y el 40.5 % violencia sexual, siendo la violencia sexual más frecuente en hombres.
• Henderson (2003) quien mediante un cuestionario anónimo a 1911 mujeres y 1391 hombres homosexuales observó que casi el 25 % de las mujeres y el 33.33% de los hombres habían sufrido al menos una situación de violencia en una relación de pareja. No distingue diferencias importantes entre hombres y mujeres, aunque destaca que la forma más común de incidencia es la física. La psicológica se manifestó en tres formas: injurias (58.6 % en mujeres y 60.8% en hombres), aislamiento de los amigos y familia (40.4% en mujeres y 41.3 % en hombres) y comportamiento de control (35.5 % en mujeres y 34.7 % en hombres). También evidencia que no es común que las personas que sufren este tipo de violencia acudan a la policía, siendo un 13.1 % las mujeres que acuden y el 18.8 % los hombres.
• Reyes, Rodríguez y Malavé (2005) quienes mediante una encuesta a 201 personas (124 gays, 66 lesbianas y 11 bisexuales) observaron diferencias en las manifestaciones del tipo de violencia de acuerdo al género de la víctima ya que en lesbianas la forma más común fue el maltrato físico y psicológico y en gays los abusos sexuales.
• Bagshaw et al (2000) señala que diversos estudios en Estados Unidos indican que aproximadamente entre un 22 y un 46% de lesbianas han sufrido violencia psíquica por parte de sus parejas.
• Vickers (1996) indica que estudios muestran que entre un 15 % y un 20% de gays hombres y lesbianas han sufrido violencia doméstica.
• Brownw (2007) quien mediante un cuestionario a 819 homosexuales, bisexuales y transexuales analizó la violencia doméstica, observando que el 30 % había sufrido algún tipo de violencia o abuso. El 55 % por parte de su pareja o expareja y el 43 % por otro miembro de la familia. El 21% de los que había sufrido violencia en sus familias de origen padecían violencia en sus parejas y el 13 % habían sufrido abusos cuando eran menores. Este estudio también denotó que las mujeres tiene más riesgo a sufrir violencia en sus familias (36 % mujeres y 27 % en hombres), que el 64 % de los transexuales había sufrido violencia o abusos y los homosexuales más que los bisexuales.
A de más de los estudios presentados existen otros de gran importancia como los relativos a parejas homosexuales entre hombres de Letellier (1994), Harms (1995), Cruz y Finestone (1998), Palomas (2002), así como los de parejas lésbicas (cuya literatura es superior) como los de Atanasoff (2001), Balsan (2001), Eaton (1994), Chesley et al (1998), Bradford, Ryan y Rothblum (1994), Frenznick y Muller (2003), Rezentti (1988, 1989, 1992), Lie y Gentlewarrior (1991), Schilit et al (1990, 1991), Ristock (2002) o Trampeneau (2001) entre otros. Así como diversos estudios sobre cultura e identidad gay (Eribon, 2001; Mira, 1996) y lésbica (De Lauretis, 1994; Jefreys, 1996).
A nivel nacional nos encontramos con los de la Fundación Triángulo (2004), distintos de ALDARTE (2010, 2012).
Cabe señalar que Burke y Follingstad (1999) aseguran que muchos estudios realizados denotan ciertos aspectos que introducen factores de confusión ya que algunas de las muestras se toman en comunidades muy pequeñas o de los organismos que prestan salud mental, en poblaciones muy reducidas como clubes y bares.
Por otra parte es necesario señalar que existen dos tipos de indicadores en la violencia entre parejas, los judiciales y los epidemiológicos (Novo y Seijo, 2009). Los primeros constituyen una aproximación a la realidad del problema a partir de estudios realizados con las víctimas (Méndez, Pérez y Lorence, 2013) ofreciendo un reflejo de lo que Gracia (2002, 2003, 2009) denomina “la punta del iceberg”, mostrando las situaciones más extremas, graves, intensas y/o prolongadas en el tiempo. Los epidemiológicos reflejan datos provenientes de encuestas más amplias destinadas a la población en general previamente seleccionadas, siendo más representativas.

colega_nov_2013

IMPACT OF VIOLENCE INTRAGÉNERO :

SUMMARY :
This paper aims at conducting a literature search on violence between same sex (gay, lesbian , bisexual and transgender ) in order to analyze their effects at both the international and national level ( in the case of Spain ) .
Violence , couples , gay , bisexual and transsexual : KEYWORDS .

TEXT:
The existence of this type of violence is a fact by the scientific community . Yet there discernencias regarding its incidence. Thus we find authors ( Poorman , et al , 2005; Gimeno and Barreiros , 2009:15 ) who claim that “violence between same-sex couples is lower, less intense and less frequent than that exercised by men over women … bad faith can only ignored the results of the studies there is to it … no abuse of course, but there are fewer murders and, in general , are situations that do not reach the severity levels and we know that frequently occur against women … ” . Such claims impregnated heterocentrist radical feminist discourse and contribute to social conflict and ignorance of one’s existence and its silencing.

Barbour (2011 ) notes that several studies ( Dolan -Soto , 2005, Connell and Messerschmidt , 2005) have shown that when violent relationships between couples occur between people of the same sex , many of them occur in the same form as in heterosexual couples the same range of severity, although these are marginalized and subject to domestic violence not only by various forms of heterosexist norms, but also by male hegemonic model .
The implications pluridimensión to denote a personal, social , economic and political level (Bachman and Saltzman , 1995; Greenfeld et al, 1998 . ) . Following the same line and Toro -Alfonso Rodríguez- Wood ( 2003:164 ) note that “violence takes multiple masks their victims without discrimination on grounds of social class, ethnic background , educational level or socioeconomic group to which they belong .” That is why violence among same-sex couples has become a public health problem because of its prevalence ( NCAVP , 2006 , WHO, 2002 ) .
It is a phenomenon that transcends meanings as social class , ethnicity , socio- economic status , educational level , or sexual orientation ( Gay Men’s Domestic Violence Project , 2002).
Historically it has been considered that violence is a matter solely heterosexual couples , which as Hamberger ( 1996) points out has helped in some way such manifestations among the homosexual population is ignorant .
To establish the prevalence of domestic violence in same-sex couples is difficult ( Rezentti , 2001 at ACON , 2004 , P.4) .
Moreover, this phenomenon has been a muted problem due to various causes such as homophobia , sexism , discrimination against homosexuals , bisexual and transgender, and fear itself the collective recognition of this problem by homophobic reprisals of community and conservatives ( Lopez and Ayala, 2011; Elliott , 1996; Hamberger , 1996; Island and Letellier , 1991; Merrill , 1999; Rezenti , 1992).
Yet if any research concerning the subject , although the incidence of this in our country is scarce, being mostly of American origin and in English and having a greater number of studies on gay men lesbians ( Cantera , 2004; Mendieta , nd ; Potocziak et al , 2003).
Mendieta (nd ) notes that in England there is a device care partners LGBT called “Broken Rainbow” which has a line of specific attention to this type of abuse (which in 2009 received more than 2000 calls) and offers courses specific training for professionals. In the United States indicates that exist in various states of therapy devices while in Spain the only association that addresses this issue is ALDARTE .
Authors like Peterman and Dixon (2003) and Reyes Rodriguez and Malave (2005 ) point out several studies on the subject and said it estimated that between 25-33 % of homosexual couples suffer violence .
Others like Matte and Lafontaine (2011 ) , Stanley et al (2006 ) , O’Leary et al (2007) and Ehrensaft (2009 ) indicate that the prevalence of violence in same-sex couples is higher than in the psychological physical .
Major international studies were:
• Coleman ( 1990) in a sample of 90 lesbian couples , 46 % experienced repeated acts of violence in their relationships .
• Elliott (1990 ) in a sample of 1987 lesbians in Minnesota found that 76 % of participants had experienced some form of violence from their partner.
• Brand and Kidd ( 1986) in a sample of 55 lesbians found that the incidence rate of psychological abuse by their past partners was 25% .
• Lie et al (1991 ) in a sample of 169 lesbians , 26% of lesbians have suffered abuse (physical, psychological or sexual) in the current relationship and 76% once in your life.
• Diamond and Wilsnack (1978 ) in a sample of 10 lesbians with alcohol problems found that alcohol increases the physical and verbal aggression.
• Gay and Lesbian Community Action Council ( 1987) in a sample of 900 lesbians and gays in Minnesota 1000 found that 22 % of lesbians and 17% of gay men had suffered physical violence.
• Warshafsky and Kelly ( 1987) in a sample of 98 homosexual noted that 46 % of gays and lesbians use physical aggression to solve their problems with their partners.
• Loulan ( 1987) in a sample of lesbian 1566 found the prevalence of aggression was significantly higher in heterosexual relationships among lesbian couples .
• Lobel (1986) and Island and Letellier (1991 ) : half a million gay men in the U.S. were victims of domestic violence and a similar number had been the aggressor.
• Bryan and Demian (1994) in a sample of 560 gay and 706 lesbian couples found that 31% had experienced violence , 16% verbal abuse , and physical abuse 11% of men and 7% of women .
• National Coalition of antiviolence Report Programs – NCAVP – ( 1998) according to which between 25% and 33% of homosexual relations in the U.S. living situations of abuse . These differences between men and women , gays and lesbians, as to its prevalence is similar.
• National Coalition of antiviolence Programs Report ( 2000) according to which one in four men had had sex couples marked by violence .
• In Lives (1999 ) , Klinger and Stein (1996) who point out that women in lesbian couples the incidence is similar to that of gay couples exposed in NCAVP reports .
• Greenwood et al (2002 ) : those with a sample of 3700 gay , gay or bisexual noted that the risk factors are age , education , lower income , unemployment, family history of violence , sexual abuse in childhood, depression and abuse of drugs and / or alcohol. And the types of abuse and its impact .
• Follingstad and Burke (1999 ) , Nieves -Rosa et al (2000) and Toro -Alfonso ( 1999a, 1999b ) studies in North America and Puerto Rico , said gay and lesbian populations between 7 and 35% of respondents had been victims of physical violence , nearly half of emotional abuse and a quarter had had unprotected anal sex under some form of coercion and sexual violence.
• Archilesbicaroma (2011 ) who in a sample of 102 women through 29 questions analyzed the relationship type , among which 26.5% who have ever had sexual acts against their will , 23.5 % feel controlled , 47 % said have suffered psychological violence.
• Ohms (2006 ) who through interviews with 200 lesbians found that 100 had suffered an episode of domestic violence, 66 of the partner or former partner , 14 a male ex-partner ( 10 in a rural context) and 20 by any member of the family of origin. Types being more manifest physical aggression associated with psychological or sexual violence.
• Donovan et al (2006 ) conducted a study based on 746 questionnaires on violence in homosexual couples. They found that 38.4 % had suffered violence from their partner, being 40.1 % in women and 35.2 % men. Three out of four had at least one form of psychological violence , with no differences between gays and lesbians. 40.1% had experienced physical violence and 40.5 % sexual violence , the most common in men sexual violence.
• Henderson (2003 ) who by an anonymous questionnaire to 1911 women and 1391 gay men found that nearly 25% of women and 33.33 % of men had experienced at least one violent situation in a relationship . No distinction important differences between men and women, but stresses that the most common form of incidence is physical . Psychological manifested in three forms: libel (58.6 % in women and 60.8 % men ) , isolation from friends and family (40.4 % in women and 41.3 % men ) and behavioral control (35.5 % in women and 34.7% in men). Also evidence that it is not common for people who suffer such violence go to the police , with 13.1% women attending and 18.8% men.
• Reyes Rodriguez and Malave ( 2005) who through a survey of 201 people ( 124 gay, lesbian and 11 bisexual 66 ) observed differences in the manifestations of violence according to gender of the victim and that the most common form lesbians was the physical and psychological abuse and sexual abuse gays .
• Bagshaw et al (2000 ) noted that several studies in the United States indicate that approximately 22 and 46% of lesbians have suffered psychological violence by their partners.
• Vickers (1996 ) states that studies show that between 15 % and 20 % of gay men and lesbians have experienced domestic violence.
• Brownw (2007 ) who through a questionnaire to 819 gay, bisexual and transgender analyzed domestic violence , noting that 30 % had experienced some form of violence or abuse. 55% by their partner or former partner and 43% by another family member . 21% of those who had experienced violence in their families of origin suffered violence in their partners and 13% had been abused when they were children . This study also denoted that women are more at risk to suffer violence in their families (36 % women and 27 % men ) , 64% of transsexuals had experienced violence or abuse and bisexuals rather than homosexuals.
In most of the studies presented there are other very important as those relating to homosexual couples among men Letellier (1994 ) , Harms ( 1995) , Cross and Finestone (1998 ) , Pigeons (2002 ) as well as those of lesbian couples ( literature which is higher ) as the Atanasoff (2001 ) , Balsan (2001 ) , Eaton (1994 ) , Chesley et al (1998) , Bradford , and Rothblum Ryan (1994 ) , Frenznick and Muller ( 2003 ) , Rezentti (1988 , 1989, 1992 ) , Lie and Gentlewarrior (1991 ) , Schilit et al ( 1990, 1991 ) , Ristock (2002 ) or Trampeneau (2001 ) among others. As several studies on gay culture and identity ( Eribon , 2001; Look, 1996) and lesbian ( De Lauretis , 1994; Jefreys , 1996).
Nationally we are with the Triangle Foundation (2004 ) , other ALDARTE (2010, 2012).
Note that Burke and Follingstad (1999 ) claim that many studies denote certain aspects that introduce confounding because some of the samples are taken in very small communities or agencies providing mental health, in very small populations such as clubs and bars .
Moreover it should be noted that there are two types of indicators in dating violence, judicial and epidemiological (Novo and Seijo , 2009). The first constitute an approximation to the reality of the problem from studies of victims (Méndez , Pérez and Lorence , 2013) offering a reflection of what Grace (2002, 2003, 2009 ) calls ” the tip of the iceberg ,” showing the most extreme , serious , severe and / or prolonged time situations. Reflect wider epidemiological survey data aimed at the general population previously selected , being more representative .

micromachismos

IMPACT DE LA VIOLENCE INTRAGÉNERO :

RÉSUMÉ :
Ce document vise à mener une recherche documentaire sur la violence entre personnes de même sexe ( gais, lesbiennes , bisexuels et transgenres ) afin d’analyser leurs effets au niveau à la fois national et international ( dans le cas de l’Espagne ) .
Violence, couples , gays, les bisexuels et les transsexuels : mots-clés.

TEXTE :

L’existence de ce type de violence est un fait par la communauté scientifique . Pourtant, il discernencias concernant son incidence . Ainsi, nous trouvons auteurs ( POORMAN , et al, 2005 ; Gimeno et Barreiros , 2009:15 ) qui prétendent que «la violence entre conjoints de même sexe est plus faible , moins intense et moins fréquente que celle exercée par les hommes sur les femmes … mauvaise foi ne peut ignorer les résultats des études qu’il ya à faire … pas d’abus , bien sûr , mais il ya moins de meurtres et , en général , sont des situations qui n’atteignent pas les niveaux de gravité et nous savons que se produisent fréquemment contre les femmes … ” . Ces revendications imprégnés discours féministe radical heterocentrist et contribuent à des conflits sociaux et de l’ignorance de l’existence de l’un et de son silence .

Barbour (2011 ) note que plusieurs études ( Dolan – Soto , 2005 , Connell et Messerschmidt , 2005) ont montré que lorsque les relations violentes entre les couples se produisent entre personnes du même sexe , nombre d’entre eux se produire dans la même forme que dans les couples hétérosexuels la même gamme de gravité , même si elles sont marginalisées et victimes de violence familiale non seulement par diverses formes de normes hétérosexistes , mais aussi par le modèle hégémonique de sexe masculin.
Les implications pluridimensión pour désigner un niveau personnel, social , économique et politique ( Bachman et Saltzman , 1995; . Greenfeld et al , 1998) . Suivant la même ligne et Toro – Alfonso Rodríguez – Bois ( 2003:164 ) notent que «la violence prend de multiples masques leurs victimes sans discrimination fondée sur la classe sociale , l’origine ethnique , le niveau d’éducation ou d’un groupe socio-économique à laquelle ils appartiennent . ” C’est pourquoi la violence chez les couples de même sexe est devenu un problème de santé publique en raison de sa prévalence ( NCAVP 2006 , l’OMS , 2002) .
C’est un phénomène qui transcende les sens comme la classe sociale , l’origine ethnique , le statut socio – économique , le niveau d’éducation , ou l’orientation sexuelle ( Domestic Violence Project hommes gais , 2002) .
Historiquement, il a été considéré que la violence est une question uniquement les couples hétérosexuels , qui comme Hamberger (1996 ) souligne a contribué d’une certaine manière ces manifestations au sein de la population homosexuelle est ignorant .
Pour établir la prévalence de la violence conjugale chez les couples de même sexe est difficile ( Rezentti 2001 à ACON 2004, P.4 ) .
De plus , ce phénomène a été un problème en sourdine en raison de diverses causes telles que l’homophobie , le sexisme , la discrimination contre les homosexuels , bisexuels et transgenres , et lui-même la reconnaissance collective de ce problème en représailles homophobes de craindre communauté et les conservateurs ( Lopez et Ayala , 2011 ; Elliott , 1996; Hamberger , 1996; île et Letellier , 1991; Merrill , 1999; Rezenti , 1992).
Pourtant, si des recherches concernant le sujet , bien que l’incidence de cela dans notre pays est rare, étant essentiellement d’origine américaine et en anglais et avoir un plus grand nombre d’études sur les hommes gais lesbiennes ( Cantera , 2004; Mendieta , sd; Potocziak et al , 2003) .
Mendieta ( e ) note qu’en Angleterre il est un des partenaires de soins de dispositif LGBT appelé “Broken Rainbow” qui a une ligne d’une attention particulière à ce type d’abus ( qui en 2009 a reçu des appels de plus de 2000 ) et offre des cours une formation spécifique pour les professionnels . Aux États-Unis indique qui existent dans divers états de dispositifs de thérapie tandis qu’en Espagne la seule association qui traite de cette question est ALDARTE .
Des auteurs comme Peterman et Dixon (2003 ) et Reyes Rodriguez et Malave (2005 ) soulignent plusieurs études sur le sujet et a déclaré qu’il estime qu’entre 25-33 % des couples homosexuels victimes de violences .
D’autres, comme mat et Lafontaine (2011 ) , Stanley et al (2006 ) , O’Leary et al (2007 ) et Ehrensaft (2009 ) indiquent que la prévalence de la violence dans les couples de même sexe est plus élevé que dans le psychologique physique .
Études internationales majeures sont les suivantes:
• Coleman (1990 ) dans un échantillon de 90 couples de lesbiennes , 46 % ont connu des actes répétés de violence dans leurs relations .
• Elliott (1990 ) dans un échantillon de 1987 lesbiennes dans le Minnesota a révélé que 76 % des participants avaient subi une forme de violence de leur partenaire .
• Marque et Kidd (1986 ) dans un échantillon de 55 lesbiennes ont constaté que le taux de violence psychologique par leurs anciens partenaires d’incidence était de 25% .
• Lie et al (1991 ) dans un échantillon de 169 lesbiennes , 26 % des lesbiennes ont été victimes d’abus ( physique, psychologique ou sexuelle ) dans la relation actuelle et 76 % une fois dans votre vie .
• Diamond et Wilsnack (1978 ) dans un échantillon de 10 lesbiennes avec des problèmes d’alcool ont trouvé que l’alcool augmente l’agression physique et verbale .
• communauté gaie et lesbienne d’action du Conseil (1987 ) dans un échantillon de 900 lesbiennes et des gays dans le Minnesota 1000 ont constaté que 22 % des lesbiennes et 17 % des hommes gais ont subi des violences physiques .
• Warshafsky et Kelly (1987 ) dans un échantillon de 98 homosexuels ont noté que 46 % des gays et lesbiennes utiliser l’agression physique pour résoudre leurs problèmes avec leurs partenaires .
• Loulan (1987 ) dans un échantillon de 1566 personnes lesbiennes trouvé la prévalence de l’agression était significativement plus élevée dans les relations hétérosexuelles chez les couples de lesbiennes .
• Lobel (1986 ) et de l’île et Letellier (1991 ) : un demi- million d’hommes homosexuels aux États-Unis ont été victimes de violence conjugale et un nombre similaire avait été l’agresseur .
• Bryan et Demian (1994 ) dans un échantillon de 560 706 couples gais et lesbiens ont constaté que 31 % avaient subi des violences , 16 % la violence verbale et la violence physique 11% des hommes et 7% des femmes .
• Coalition nationale des programmes Rapport antiviolence – NCAVP ( 1998) selon laquelle entre 25% et 33 % des relations homosexuelles aux Etats-Unis situations de vie des abus . Ces différences entre les hommes et les femmes , les gais et les lesbiennes , quant à sa prévalence est similaire .
• Coalition nationale de rapport sur les programmes antiviolence (2000 ) selon laquelle un quart des hommes avaient eu des couples homosexuels marquées par la violence .
• dans la vie (1999) , Klinger et Stein ( 1996), qui soulignent que les femmes dans les couples lesbiens l’incidence est similaire à celle des couples homosexuels exposés dans les rapports NCAVP .
• Greenwood et al (2002 ) : ceux avec un échantillon de 3700 gay , gay ou bisexuels ont noté que les facteurs de risque sont l’âge, l’éducation , à faible revenu , le chômage , les antécédents familiaux de violence, d’abus sexuels dans l’enfance , la dépression et l’abus de drogues et / ou d’alcool. Et les types d’abus et de son impact .
• Follingstad et Burke (1999 ) , Nieves – Rosa et al (2000 ) et Toro – Alfonso ( 1999a , 1999b ) études en Amérique du Nord et à Porto Rico , lesdites populations gays et lesbiennes entre 7 et 35 % de répondants avaient été victimes de violence physique , près de la moitié de la violence psychologique et un quart avaient eu des rapports sexuels anaux non protégés sous une certaine forme de coercition et de violence sexuelle .
• Archilesbicaroma (2011 ) qui, dans un échantillon de 102 femmes à travers 29 questions analysé le type de relation , dont 26,5% qui ont déjà eu des actes sexuels contre leur volonté , 23,5 % se sentent contrôlés , 47 % ont dit ont subi des violences psychologiques .
• Ohms (2006 ) qui, à travers des entretiens avec 200 lesbiennes ont constaté que 100 avaient subi un épisode de violence domestique , 66 de la partenaire ou ex- partenaire , 14 un ex – partenaire masculin ( 10 en milieu rural ) et 20 par un membre de la famille d’origine . Types étant agression physique plus manifeste associée à la violence psychologique ou sexuelle .
• Donovan et al (2006 ) a mené une étude sur la base de 746 questionnaires sur la violence dans les couples homosexuels . Ils ont constaté que 38,4 % avaient subi des violences de leur partenaire, 40,1% des femmes et 35,2 % d’hommes . Trois sur quatre ont eu au moins une forme de violence psychologique , sans différence entre les gays et les lesbiennes . 40,1% ont subi des violences physiques et sexuelles de 40,5% , le plus commun chez les hommes la violence sexuelle .
• Henderson (2003 ) qui, par un questionnaire anonyme à 1911 femmes et 1391 hommes homosexuels a révélé que près de 25 % des femmes et 33,33% des hommes avaient vécu au moins une situation de violence dans une relation. Pas de distinction des différences importantes entre les hommes et les femmes, mais souligne que la forme la plus commune d’incidence est physique. Psychologique manifeste sous trois formes: la diffamation ( 58,6 % chez les femmes et 60,8 % des hommes ) , l’isolement des amis et de la famille ( 40,4 % chez les femmes et 41,3 % d’hommes ) et le contrôle du comportement (35,5 % chez les femmes et 34,7 % chez les hommes ) . , Preuve que ce n’est pas commun pour les personnes qui souffrent de ces violences vont à la police , avec 13,1 % de femmes participant et 18,8 % d’hommes .
• Reyes Rodriguez et Malave (2005 ) qui, grâce à une enquête auprès de 201 personnes ( 124 gays, lesbiennes et bisexuels 11 66) a observé des différences dans les manifestations de la violence selon le sexe de la victime et que les lesbiennes forment les plus courantes était la violence physique et psychologique et d’abus sexuels gays .
• Bagshaw et al (2000 ) ont noté que plusieurs études aux États-Unis indiquent que environ 22 et 46 % des lesbiennes ont subi des violences psychologiques par leurs partenaires .
• Vickers (1996 ) affirme que les études montrent qu’entre 15 % et 20% des hommes gais et les lesbiennes ont été victimes de violence domestique .
• Brownw (2007 ) qui, à travers un questionnaire à 819 gays, bisexuels et transgenres analysé la violence domestique , en notant que 30 % avaient subi une forme de violence ou d’abus . 55 % par leur partenaire ou ex- partenaire et 43 % par un autre membre de la famille . 21 % de ceux qui avaient été victimes de violence dans leur famille d’origine a subi la violence dans leurs partenaires et 13 % avait été abusé quand ils étaient enfants . Cette étude a également noté que les femmes sont plus à risque de subir des violences dans leur famille ( 36 % de femmes et 27 % d’hommes) , 64 % des transsexuels avaient subi des violences ou d’abus et bisexuels plutôt que les homosexuels .
Dans la plupart des études présentées il ya d’autres très important que ceux relatifs aux couples homosexuels parmi les hommes Letellier (1994 ) , Harms (1995 ) , Cross et Finestone (1998 ) , Pigeons (2002) ainsi que ceux des couples de lesbiennes ( Littérature qui est plus élevée ) que le Atanasoff (2001) , Balsan (2001) , Eaton (1994) , Chesley et al (1998 ) , Bradford, Rothblum et Ryan (1994) , Frenznick et Muller (2003) , Rezentti (1988 , 1989, 1992 ) , Lie et Gentlewarrior (1991 ) , Schilit et al ( 1990, 1991 ) , Ristock (2002 ) ou Trampeneau (2001 ), entre autres . Comme plusieurs études sur la culture et l’identité ( Eribon , 2001; Regardez , 1996) gays et lesbiennes ( De Lauretis , 1994 ; Jefreys , 1996).
À l’échelle nationale , nous sommes avec la Fondation Triangle (2004 ) , d’autres ALDARTE ( 2010, 2012 ) .
Notez que Burke et Follingstad (1999 ) affirment que de nombreuses études indiquent certains aspects qui introduisent la confusion parce que certains des échantillons sont prélevés dans les très petites collectivités ou organismes qui offrent de la santé mentale , dans de très petites populations telles que les clubs et bars.
En outre, il convient de noter qu’il existe deux types d’indicateurs de violence dans les fréquentations , judiciaires et épidémiologiques ( Novo et Seijo , 2009) . La première constitue une approximation de la réalité du problème de l’étude des victimes ( Méndez , Pérez et Lorence , 2013 ) offrent un reflet de ce que Grace ( 2002, 2003 , 2009) appelle «la pointe de l’iceberg », montrant , sérieux, les situations les plus extrêmes graves temps et / ou prolongées . Tenir compte des données de l’enquête épidémiologique plus larges destinés à la population générale précédemment sélectionné , étant plus représentatif .

Auswirkungen von Gewalt INTRAGÉNERO :

Zusammenfassung :
Dieses Papier zielt auf die Durchführung einer Literaturrecherche über Gewalt zwischen gleichen Geschlechts ( Homosexuell, Lesben , Bisexuelle und Transgender ), um deren Auswirkungen sowohl auf internationaler und nationaler Ebene (im Fall von Spanien) zu analysieren.
Gewalt, Paare, Homosexuell, Bisexuelle und Transsexuelle Schlüsselwörter .

TEXT:
Die Existenz dieser Art von Gewalt ist eine Tatsache, von der wissenschaftlichen Gemeinschaft . Doch es discernencias hinsichtlich ihrer Häufigkeit . So finden wir Autoren ( Poor , et al , 2005; Gimeno und Barreiros , 2009:15 ) , die behaupten , dass ” Gewalt zwischen gleichgeschlechtlichen Paaren ist geringer, weniger intensiv und weniger häufig als die von Männern gegenüber Frauen ausgeübt … Bösgläubigkeit kann nur ignoriert die Ergebnisse der Studien ist es … kein Missbrauch natürlich, aber es gibt weniger Morde und , im Allgemeinen, sind Situationen , die die Schweregrade nicht erreichen, und wir wissen, dass häufig gegen Frauen auftreten … ” . Solche Ansprüche imprägniert heterocentrist radikalen feministischen Diskurs und dazu beitragen, soziale Konflikte und Unwissenheit der eigenen Existenz und seiner Silencing .

Barbour (2011) stellt fest, dass mehrere Studien ( Dolan – Soto, 2005 Connell und Messerschmidt , 2005) haben gezeigt, dass , wenn auftreten gewalttätigen Beziehungen zwischen Paaren zwischen Menschen des gleichen Geschlechts , viele von ihnen kommen in der gleichen Form wie in heterosexuellen Paaren die gleiche Palette von Schwere , obwohl diese an den Rand gedrängt und Opfer häuslicher Gewalt nicht nur durch verschiedene Formen von hetero Normen , aber auch von männlichen hegemonialen Modell .
Die Auswirkungen pluridimensión eine persönliche , soziale, wirtschaftliche und politische Ebene bezeichnen ( Bachman und Saltzman , 1995; . Green et al , 1998). Nach der gleichen Linie und Toro -Alfonso Rodríguez- Wood ( 2003:164 ) beachten Sie, dass ” Gewalt nimmt mehrere Masken ihre Opfer ohne Diskriminierung aus Gründen der sozialen Klasse , ethnischer Herkunft , Bildungsstand oder sozioökonomische Gruppe, zu der sie gehören. ” Das ist, warum Gewalt unter gleichgeschlechtliche Paare hat sich zu einem Problem der öffentlichen Gesundheit aufgrund der Prävalenz ( NCAVP 2006 , WHO, 2002).
Es ist ein Phänomen, das Bedeutungen wie soziale Klasse , ethnische Zugehörigkeit, sozioökonomischer Status , Bildungsstand oder der sexuellen Orientierung ( Homosexuell Männer- Gewalt- Projekt , 2002) hinausgeht.
Historisch hat sich die Auffassung, dass Gewalt ist eine Sache allein heterosexuelle Paare , die als Hamberger (1996) weist darauf hin, in irgendeiner Weise solche Erscheinungen unter den homosexuellen Bevölkerung ignorant geholfen hat .
Um die Prävalenz von häuslicher Gewalt in gleichgeschlechtlichen Paaren zu etablieren ist schwierig ( Rezentti 2001 um ACON 2004 , S.4 ) .
Darüber hinaus hat dieses Phänomen aufgrund verschiedener Ursachen wie Homophobie , Sexismus, Diskriminierung von Homosexuellen , Bisexuellen und Transgender ein Problem gedämpft , und fürchten sich die kollektive Anerkennung dieses Problem durch homophobe Repressalien Gemeinschaft und Konservativen ( Lopez und Ayala, 2011 ; Elliott , 1996; Hamberger , 1996; Insel und Letellier , 1991; Merrill , 1999; Rezenti , 1992).
Doch wenn jede Forschung über das Thema , obwohl die Inzidenz der diese in unserem Land knapp ist, wobei meist amerikanischer Herkunft und in Englisch und mit einer größeren Anzahl von Studien über Homosexuell Männer Lesben ( Cantera , 2004; Mendieta , nd ; Potocziak et al , 2003).
Mendieta (nd) stellt fest, dass in England gibt es ein Gerät PflegepartnerLGBT namens ” Broken Rainbow “, die eine Reihe von spezifischen Aufmerksamkeit ist diese Art von Missbrauch ( die im Jahr 2009 mehr als 2000 Anrufe ) und bietet Kurse spezifische Ausbildung für Profis. In den Vereinigten Staaten zeigt , dass in verschiedenen Staaten der Therapiegeräte existieren, während in Spanien der einzige Verein, der dieses Problem behebt ist ALDARTE .
Autoren wie Peterman und Dixon (2003) und Reyes Rodriguez und Malave (2005) weisen darauf hin, mehrere Studien zu diesem Thema und sagte, dass es geschätzt, dass zwischen 25-33 % der homosexuelle Paare Gewalt leiden.
Andere, wie Matt und Lafontaine (2011) , Stanley et al (2006) , O’Leary et al (2007) und Ehrensaft (2009 ) zeigen, dass die Prävalenz von Gewalt in gleichgeschlechtlichen Paaren ist höher als in der psychologischen physisch.
Große internationale Studien waren :
• Coleman (1990) in einer Stichprobe von 90 lesbische Paare , 46 % erlebt wiederholt Gewalttaten in ihren Beziehungen.
• Elliott ( 1990) in einer Stichprobe von 1987 Lesben in Minnesota festgestellt, dass 76% der Teilnehmer hatten eine Form von Gewalt von ihrem Partner erfahren .
• Marken-und Kidd (1986) in einer Stichprobe von 55 Lesben gestellt, dass die Inzidenz von psychischen Missbrauch von ihrer Vergangenheit Partner betrug 25%.
• Lie et al (1991) in einer Stichprobe von 169 Lesben, 26% der Lesben Missbrauch in der aktuellen Beziehung gelitten ( physische, psychische oder sexuelle) und 76 % einmal im Leben .
• Diamant-und Wilsnack (1978) in einer Stichprobe von 10 Lesben mit Alkoholproblemen festgestellt, dass Alkohol erhöht die körperliche und verbale Aggression.
• Homosexuell und Lesben Gemeinschaft Action Council (1987) in einer Stichprobe von 900 Lesben und Homosexuell in Minnesota 1000 festgestellt, dass 22% der Lesben und 17% der Homosexuell Männer hatten körperliche Gewalt erlitten .
• Warshafsky und Kelly (1987 ) in einer Probe von 98 Homosexuellen festgestellt, dass 46% der Homosexuell und Lesben verwenden körperliche Aggression , um ihre Probleme mit ihren Partnern zu lösen.
• Loulan (1987 ) in einer Probe von lesbischen 1566 fand die Prävalenz von Aggression war signifikant höher in heterosexuellen Beziehungen zwischen lesbische Paare .
• Lobel (1986) und Island Letellier (1991) : eine halbe Million Homosexuell Männer in den USA wurden die Opfer von häuslicher Gewalt und einer ähnlichen Anzahl hatte der Angreifer gewesen .
• Bryan und Demian (1994) in einer Stichprobe von 560 706 Homosexuell und lesbische Paare festgestellt, dass 31% hatte Gewalt , 16 % verbalen Missbrauch, körperliche Misshandlung und 11 % der Männer und 7% der Frauen erlebt .
• Nationale Koalition der antiviolence Bericht Programme – NCAVP – (1998) , nach denen zwischen 25% und 33% der homosexuelle Beziehungen in den USA Lebenslagen von Missbrauch. Diese Unterschiede zwischen Männern und Frauen , Homosexuell und Lesben , um die Prävalenz ist ähnlich .
• Nationale Koalition der antiviolence Programme Bericht ( 2000) , nach denen jeder vierte Mann war von Gewalt geprägt geschlechtliche Paare hatten .
• In Lives ( 1999) , Klinger und Stein ( 1996) , die darauf hinweisen, dass Frauen in lesbischen Paaren die Inzidenz ist ähnlich der von Homosexuell Paare in NCAVP berichtet ausgesetzt .
• Greenwood et al (2002) : die mit einer Stichprobe von 3700 Homosexuell, Homosexuell oder bisexuell zu beachten, dass die Risikofaktoren sind Alter, Bildung, geringeres Einkommen , Arbeitslosigkeit, Familiengeschichte von Gewalt, sexueller Missbrauch in der Kindheit, Depressionen und Missbrauch von Drogen und / oder Alkohol. Und die Art des Missbrauchs und ihre Auswirkungen .
• Follingstad und Burke ( 1999) , Nieves – Rosa et al (2000) und Toro -Alfonso ( 1999a , 1999b ) Studien in Nordamerika und Puerto Rico, die Homosexuell und lesbische Bevölkerung zwischen 7 und 35% der Befragten waren Opfer von körperlicher Gewalt , fast die Hälfte von emotionaler Misshandlung und ein Viertel hatte ungeschützten Analsex unter irgendeiner Form von Zwang und sexuelle Gewalt hatte .
• Archilesbicaroma (2011) , die in einer Stichprobe von 102 Frauen durch 29 Fragen analysiert den Beziehungstyp , von denen 26,5% , die jemals sexuellen Handlungen gegen ihren Willen gehabt zu haben , 23,5% Gefühl gesteuert wird, wobei 47% psychische Gewalt erlitten haben .
• Ohm (2006) , die durch Interviews mit 200 Lesben festgestellt, dass 100 hatte eine Episode von häuslicher Gewalt , 66 der Partner oder Ex-Partner , 14 eine männliche Ex-Partner (10 in einem ländlichen Kontext ) und 20 von jedem erlitten Mitglied der Familie der Herkunft . Typen mehr als manifest körperliche Aggression mit Mobbing oder sexueller Gewalt verbunden.
• Donovan et al (2006) eine Studie auf Basis von 746 Fragebögen zur Gewalt in homosexuellen Paaren . Sie fanden, dass 38,4% hatte Gewalt von ihrem Partner erlitten , wobei 40,1% Frauen und 35,2% Männer. Drei von vier hatten mindestens eine Form von psychischer Gewalt , ohne Unterschiede zwischen Homosexuell und Lesben. 40,1% hatten körperliche Gewalt und 40,5 % sexuelle Gewalt, die am häufigsten bei Männern sexuelle Gewalt erlebt.
• Henderson ( 2003) , die von einem anonymen Fragebogen an 1911 Frauen und 1391 Homosexuell Männer ergab, dass fast 25 % der Frauen und 33,33 % der Männer hatten mindestens eine Gewaltsituation in einer Beziehung erlebt. Keine Unterscheidung wichtig, Unterschiede zwischen Männern und Frauen, aber betont, dass die häufigste Form der Inzidenz ist physisch. Psychologische manifestiert in drei Formen: Verleumdung ( 58,6 % bei Frauen und 60,8 % Männer) , Isolation von Freunden und Familie ( 40,4 % bei Frauen und 41,3% Männer) und Verhaltenskontrolle ( 35,5 % bei Frauen und 34,7% bei Männern) . Auch Hinweise darauf, dass es nicht üblich, dass Menschen , die solche Gewalt leiden zur Polizei gehen , mit 13,1% Frauen und 18,8 % die Teilnahme an Männer.
• Reyes Rodriguez und Malave (2005) , die durch eine Befragung von 201 Personen (124 Homosexuell, Lesben und bisexuelle 11 66) beobachteten Unterschiede in den Erscheinungsformen von Gewalt nach Geschlecht des Opfers und dass die häufigste Form Lesben war die physische und psychische Misshandlung und sexuellen Missbrauch Homosexuell.
• Bagshaw et al (2000) darauf hingewiesen, dass mehrere Studien in den USA zeigen, dass etwa 22 und 46% der Lesben psychischer Gewalt durch den Partner erlitten .
• Vickers (1996 ) besagt, dass Studien zeigen, dass zwischen 15% und 20% der Männer Homosexuell und Lesben haben häusliche Gewalt erlebt.
• Brownw (2007) , die durch einen Fragebogen an 819 Homosexuell, Bisexuelle und Transgender analysiert häuslicher Gewalt und stellt fest, dass 30% hatten eine Form von Gewalt oder Missbrauch erlebt. 55% von ihrem Partner oder Ex-Partner und zu 43% von einem anderen Familienmitglied. 21% von denen, die Gewalt in der Herkunftsfamilie erlebt hatte erlitten Gewalt in ihren Partnern und 13% missbraucht worden war , als sie Kinder waren. Diese Studie bezeichnet auch, dass Frauen stärker gefährdet sind , Gewalt in der Familie (36% Frauen und 27 % Männer) leiden 64% der Transsexuellen hatte Gewalt oder Missbrauch und Bisexuelle nicht Homosexuellen erlebt .
In den meisten der vorgestellten Studien gibt es noch andere sehr wichtig, da die Bestimmungen über homosexuelle Paare bei den Männern Letellier (1994) , Harms (1995), Kreuz und Finestone (1998) , Tauben (2002) sowie jene der lesbischen Paare ( Literatur , die höher ist ) als Atanasoff (2001) , Balsan (2001) , Eaton (1994) , Chesley et al (1998) , Bradford, Rothblum und Ryan ( 1994) , Frenznick und Muller ( 2003) , Rezentti (1988, 1989 , 1992) , Lie und Gentlewarrior (1991) , Schilit et al (1990, 1991) , Ristock (2002) oder Trampeneau (2001) unter anderem. Wie mehrere Studien über Homosexuell Kultur und Identität ( Eribon , 2001; Schau, 1996) und Lesben ( De Lauretis , 1994; Jefreys , 1996).
Landesweit sind wir mit der Dreieck -Stiftung (2004 ), andere ALDARTE (2010 , 2012) .
Beachten Sie, dass Burke und Follingstad (1999) behaupten, dass viele Studien bezeichnen bestimmte Aspekte, die verwirrende einführen, weil einige der Proben werden in sehr kleinen Gemeinden oder Agenturen, die psychische Gesundheit genommen , in sehr kleinen Populationen wie Vereine und Bars.
Darüber hinaus ist zu beachten , dass es zwei Arten von Indikatoren in Dating- Gewalt -, Justiz- und epidemiologischen (Novo und Seijo , 2009) werden. Die erste bilden eine Annäherung an die Realität des Problems aus Studien der Opfer ( Méndez , Pérez und Lorence , 2013) bietet eine Reflektion dessen, was Gnade ( 2002, 2003, 2009) als ” die Spitze des Eisbergs”, zeigt die extremsten , schwere , schwere und / oder längerer Zeit Situationen . Reflect breiter epidemiologische Erhebung Daten bei der allgemeinen Bevölkerung zuvor ausgewählten Ziel , als repräsentativer.

ESCALERA

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FUENTE: LUIS MANUEL RODRÍGUEZ OTERO/ UNIVERSIDAD DE VIGO / TRAZOS DIGITAL 2013

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